
"Abundando en la memoria chekista, los obispos amigos de la ETA (¡cuánto debe la ETA a la iglesia que pastorean esos bergantes!) "piden perdón por el silencio de la Iglesia ante el fusilamiento de 14 religiosos durante la Guerra Civil" por los franquistas. Ni la Iglesia ni nadie ha guardado silencio sobre esos fusilamientos, que han sido cien veces más aireados, internacionalmente, en el Vaticano y en España, que el medio centenar de religiosos fusilados en Vizcaya bajo el PNV y el Frente Popular. Y ahora vuelven a airearlo estos golfos. Pues bien, hay una diferencia entre esos curas y los otros: los catorce ultrafamosos fueron fusilados por sus actividades político-bélicas en pro del separatismo, el cual se compinchó con las izquierdas que asesinaban por millares a sacerdotes por el simple hecho de ser sacerdotes. Cuando los catorce fusilamientos llegaron a conocimiento de Franco, este prohibió seguir por esa vía. El PNV nunca impidió los asesinatos de religiosos en Vizcaya ("Euzkadi", la llamaban), porque estos no eran separatistas.
Esos catorce fusilados no son mártires de la Iglesia. Lo son del separatismo y del ultra racismo que inspiraba al PNV (y lo sigue inspirando, aunque con más disimulo). Así como no hay peor enemigo de los vascos que sus turbios nacionalistas, así no hay allí peores enemigos de la Iglesia que estos farisaicos obisparras".
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