lunes 23 de noviembre de 2009

Hasta la prensa de extrema izquierda lo reconoce



Los falangistas, molestos porque se manche el nombre de Primo de Rivera

Defienden que la Ley de Memoria Histórica discrimina a su partido

Entrevista a Norberto Pico en Público

domingo 22 de noviembre de 2009

¡VIVA CRISTO REY!



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sábado 21 de noviembre de 2009

ESPAÑA EN LA MEMORIA; JOSÉ ANTONIO


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viernes 20 de noviembre de 2009

Ojalá Fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles...


Testamento que redacta y otorga José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, de treinta y tres años, soltero, abogado, natural y vecino de Madrid, hijo de Miguel y Casilda (que en paz descansen), en la Prisión Provincial de Alicante, a dieciocho de noviembre de mil novecientos treinta y seis.

Condenado ayer a muerte, pido a Dios que si todavía no me exime de llegar a ese trance, me conserve hasta el fin la decorosa conformidad con que lo preveo y, al juzgar mi alma, no le aplique la medida de mis merecimientos, sino la de su infinita misericordia.

Me acomete el escrúpulo de si será vanidad y exceso de apego a las cosas de la tierra el querer dejar en esta coyuntura cuentas sobre algunos de mis actos; pero como, por otra parte, he arrastrado la fe de muchos camaradas míos en medida muy superior a mi propio valer (demasiado bien conocido de mí, hasta el punto de dictarme esta frase con la más sencilla y contrita sinceridad), y como incluso he movido a innumerables de ellos a arrostrar riesgos y responsabilidades enormes, me parecía desconsiderada ingratitud alejarme de todos sin ningún género de explicación.

No es menester que repita ahora lo que tantas veces he dicho y escrito acerca de lo que los fundadores de Falange Española intentábamos que fuese. Me asombra que, aun después de tres años, la inmensa mayoría de nuestros compatriotas persistan en juzgarnos sin haber empezado ni por asomo a entendernos y hasta sin haber procurado ni aceptado la más mínima información. Si la Falange se consolida en cosa duradera, espero que todos perciban el dolor de que se haya vertido tanta sangre por no habérsenos abierto una brecha de serena atención entre la saña de un lado y la antipatía de otro. Que esa sangre vertida me perdone la parte que he tenido en provocarla, y que los camaradas que me precedieron en el sacrificio me acojan como el último de ellos.

Ayer, por última vez, expliqué al Tribunal que me juzgaba lo que es la Falange. Como en tantas ocasiones, repasé, aduje los viejos textos de nuestra doctrina familiar. Una vez más, observé que muchísimas caras, al principio hostiles, se iluminaban, primero con el asombro y luego con la simpatía. En sus rasgos me parecía leer esta frase: "¡Si hubiésemos sabido que era esto, no estaríamos aquí!" Y, ciertamente, ni hubiéramos estado allí, ni yo ante un Tribunal popular, ni otros matándose por los campos de España. No era ya, sin embargo, la hora de evitar esto, y yo me limité a retribuir la lealtad y la valentía de mis entrañables camaradas, ganando para ellos la atención respetuosa de sus enemigos.

A esto tendí, y no a granjearme con gallardía de oropel la póstuma reputación de héroe. No me hice responsable de todo ni me ajusté a ninguna otra variante del patrón romántico. Me defendí con los mejores recursos de mi oficio de abogado, tan profundamente querido y cultivado con tanta asiduidad. Quizá no falten comentadores póstumos que me afeen no haber preferido la fanfarronada. Allá cada cual. Para mí, aparte de no ser primer actor en cuanto ocurre, hubiera sido monstruoso y falso entregar sin defensa una vida que aún pudiera ser útil y que no me concedió Dios para que la quemara en holocausto a la vanidad como un castillo de fuegos artificiales. Además, que ni hubiera descendido a ningún ardid reprochable ni a nadie comprometía con mi defensa, y sí, en cambio, cooperaba a la de mis hermanos Margot y Miguel, procesados conmigo y amenazados de penas gravísimas. Pero como el deber de defensa me aconsejó, no sólo ciertos silencios, sino ciertas acusaciones fundadas en sospechas de habérseme aislado adrede en medio una región que a tal fin se mantuvo sumisa, declaro que esa sospecha no está, ni mucho menos, comprobada por mí, y que sí pudo sinceramente alimentarla en mi espíritu la avidez de explicaciones exasperada por la soledad, ahora, ante la muerte, no puede ni debe ser mantenida.

Otro extremo me queda por rectificar. El aislamiento absoluto de toda comunicación en que vivo desde poco después de iniciarse los sucesos sólo fue roto por un periodista norteamericano que, con permiso de las autoridades de aquí, me pidió unas declaraciones a primeros de octubre. Hasta que, hace cinco o seis días, conocí el sumario instruido contra mí, no he tenido noticia de las declaraciones que se me achacaban, porque ni los periódicos que las trajeron ni ningún otro me eran asequibles. Al leerlas ahora, declaro que entre los distintos párrafos que se dan como míos, desigualmente fieles en la interpretación de mi pensamiento, hay uno que rechazo del todo: el que afea a mis camaradas de la Falange el cooperar en el movimiento insurreccionar con "mercenarios traídos de fuera". Jamás he dicho nada semejante, y ayer lo declaré rotundamente ante el Tribunal, aunque el declararlo no me favoreciese. Yo no puedo injuriar a unas fuerzas militares que han prestado a España en Africa heroicos servicios. Ni puedo desde aquí lanzar reproches a unos camaradas que ignoro si están ahora sabia o erróneamente dirigidos, pero que a buen seguro tratan de interpretar de la mejor fe, pese a la incomunicación que nos separa, mis consignas y doctrinas de siempre. Dios haga que su ardorosa ingenuidad no sea nunca aprovechada en otro servicio que el de la gran España que sueña la Falange.

Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles. Ojalá encontrara ya en paz el pueblo español, tan rico en buenas calidades entrañables, la Patria, el Pan y la Justicia.

Creo que nada más me importa decir respecto a mi vida pública. En cuanto a mi próxima muerte, la espero sin jactancia, porque nunca es alegre morir a mi edad, pero sin protesta. Acéptela Dios Nuestro Señor en lo que tenga de sacrificio para compensar en parte lo que ha habido de egoísta y vano en mucho de mi vida. Perdono con toda el alma a cuantos me hayan podido dañar u ofender, sin ninguna excepción, y ruego que me perdonen todos aquellos a quienes deba la reparación de algún agravio grande o chico. Cumplido lo cual, paso a ordenar mi última voluntad en las siguientes

CLÁUSULAS

Primera. Deseo ser enterrado conforme al rito de la religión Católica, Apostólica, Romana, que profeso, en tierra bendita y bajo el amparo de la Santa Cruz.

Segunda. Instituyo herederos míos por partes iguales a mis cuatro hermanos: Miguel, Carmen, Pilar y Fernando Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, con derecho de acrecer entre ellos si alguno me premuriese sin dejar descendencia. Si la hubiere dejado, pase a ella en partes iguales, por estirpes, la parte que hubiera correspondido a mi hermano premuerto. Esta disposición vale aunque la muerte de mi hermano haya ocurrido antes de otorgar yo el testamento.

Tercera. No ordeno legado alguno ni impongo a mis herederos carga jurídicamente exigible; pero les ruego:

A) Que atiendan en todo con mis bienes a la comodidad y regalo de nuestra tía María Jesús Primo de Rivera y Orbaneja, cuya maternal abnegación y afectuosa entereza en los veintisiete años que lleva a nuestro cargo no podremos pagar con tesoros de agradecimiento.

B) Que, en recuerdo mío, den algunos de mis bienes y objetos usuales a mis compañeros de despacho, especialmente a Rafael Garcerán, Andrés de la Cuerda y Manuel Sarrión, tan leales durante años y años, tan eficaces y tan pacientes con mi nada cómoda compañía. A ellos y a todos los demás, doy las gracias y les pido que me recuerden sin demasiado enojo.

C) Que repartan también otros objetos personales entre mis mejores amigos, que ellos conocen bien, y muy señaladamente entre aquellos que durante más tiempo y más de cerca han compartido conmigo las alegrías y adversidades de nuestra Falange Española. Ellos y los demás camaradas ocupan en estos momentos en mi corazón un puesto fraternal.

D) Que gratifiquen a los servidores más antiguos de nuestra casa, a los que agradezco su lealtad y pido perdón por las incomodidades que me deben.

Cuarta. Nombro albaceas contadores y partidores de herencia, solidariamente, por término de tres años, y con las máximas atribuciones habituales, a mis entrañables amigos de toda la vida Raimundo Fernández Cuesta y Merelo y Ramón Serrano Súñer, a quienes ruego especialmente:

a) Que revisen mis papeles privados y destruyan todos los de carácter personalísimo, los que contengan trabajos meramente literarios y los que sean simples esbozos y proyectos en período atrasado de elaboración, así como cualesquiera obras prohibidas por la Iglesia o de perniciosa lectura que pudieran hallarse entre los míos.

B) Que coleccionen todos mis discursos, artículos, circulares, prólogos de libros, etc., no para publicarlos –salvo que lo juzguen indispensable–, sino para que sirvan de pieza de justificación cuando se discuta este período de la política española en que mis camaradas y yo hemos intervenido.

C) Que provean a sustiuirme urgentemente en la dirección de los asuntos profesionales que me están encomendados, con ayuda de Garcerán, Sarrión y Matilla, y a cobrar algunas minutas que se me deben.

D) Que con la mayor premura y eficacia posible hagan llegar a las personas y entidades agraviadas a que me refiero en la introducción de este testamento las solemnes rectificaciones que contiene.

Por todo lo cual les doy desde ahora las más cordiales gracias. Y en estos términos dejo ordenado mi testamento en Alicante el citado día dieciocho de noviembre de mil novecientos treinta y seis, a las cinco de la tarde, en otras tres hojas además de ésta, todas foliadas, fechadas y firmadas al margen.

miércoles 18 de noviembre de 2009

O HÉRCULES O LA JUNTA DE EXTREMADURA



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martes 17 de noviembre de 2009

CAPITULARES DE CORIA, VÍCTIMAS DE LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA



Publicado en Iglesia en Coria-Cáceres; 15-noviembre-2009

El pasado 6 de noviembre se ha celebrado por segundo año consecutivo la conmemoración litúrgica de los Mártires Españoles del siglo XX consagrada a las víctimas de la persecución religiosa sufrida por la Iglesia en nuestra Patria entre 1931 y 1939. El Papa Benedicto XVI, en su Carta Apostólica con ocasión de la beatificación de 498 de estos mártires el 28 de octubre de 2007 en Roma fijó dicha fecha para la memoria, conjunta al igual que su beatificación.

En las diócesis relacionadas con los nuevos beatos —todas las de España menos seis, más algunas de Cuba, México y Francia— es memoria obligatoria y el resto de las diócesis de España y de otros países pueden también hacer propia dicha conmemoración litúrgica.

Esta ocasión resulta especialmente apropiada para recordar a dos miembros del Cabildo Catedral de Coria que murieron víctimas de la misma persecución religiosa. Nos referimos a D.Gabriel del Cueto y Cueto, Doctoral de la Santa Iglesia Catedral y D.Ruperto Piñero Mena, Canónigo de la misma. A ellos se podría añadir otros dos sacerdotes muy vinculados con Coria: el también canónigo D.Fausto Cantero Roncero (con proceso de beatificación abierto en la Archidiócesis de Toledo) y el Capellán de la Armada D.Cástor Rodríguez Andrés, nacido en esta ciudad.

El primero de los citados, D.Gabriel del Cueto y Cueto, había nacido en Santa María de Taranes-Ponga (Asturias) y en el verano de 1936 se encontraba en su tierra natal; provincia que sufrió tan ásperamente la actuación de los revolucionarios ya comenzada en octubre de 1934. Fue detenido en Gijón y estuvo encarcelado en la Cárcel del Coto de dicha ciudad durante bastantes meses. Finalmente le llevaron a construir fortificaciones en el frente en una de las llamadas “Brigadas Penales” en las que los presos realizaban trabajos forzados en condiciones durísimas, entre amenazas y castigos y en las cuales fueron asesinados muchos de ellos. Las circunstancias de su muerte el 12 de octubre de 1937 en San Esteban de las Cruces las relata D.Ángel Garralda en su documentado estudio sobre la persecución religiosa en Asturias:

«Se pusieron a trabajar en el chalet de Villafría, llevando piedras en cadena. Ese día habían muerto varios milicianos en combate. En el momento en que precisamente estaba moviendo una gran piedra junto con Juan Bautista Fernández Díaz (hoy párroco de Cangas de Onís), éste nos añade el detalle de que pasó el cabo Félix y le llamó diciendo:

- Gabriel, venga conmigo.

Al poco tiempo, continúa Manuel Astorga, vi cómo pasó el teniente con unos zapatos en la mano que a mí me parecieron los de Gabriel del Cueto.

Efectivamente, al término del trabajo se nos dijo que había muerto; era el canónigo de Coria al que se llevó en unas parihuelas y se le dio tierra».

D.Ruperto Piñero Mena había nacido en 1893 y llegó a Madrid pocos días antes del Movimiento para pasar las vacaciones con sus padres que servían como porteros en el Convento de Madres Mercedarias. En los primeros días de la revolución se vieron obligados a abandonar dicho lugar y a refugiarse en casa de unos vecinos; debido a su condición sacerdotal tuvo que esconderse en diversos lugares pero no siguió los consejos que le daban para que se procurara un carnet comunista alegando que de nada le serviría si es que el Señor le había elegido para mártir. Felipe Gil redactó las siguientes notas para la Revista Mater Clementissima del Pontificio Colegio Español de San José en Roma, donde había sido alumno entre 1915 y 1922:

«El 13 de noviembre de 1936 fueron los milicianos a hacer un registro en aquella casa con el pretexto de que salían tiros de ella. Aunque le avisaron que se escondiera, no quiso hacerlo, y al pedirle los milicianos la documentación, les presentó lo único que tenía: su cédula de sacerdote. Le dejaron con su padre diciendo que a los dos días volverían. Empero a los pocos instantes se presentaron de nuevo con el siniestro coche de la muerte. Al ser arrancado del lado de su padre, éste, llorando y abrazándole exclamó: “¡Hijo, no te vuelvo a ver!...” y él repuso: “Padre, sea lo que Dios quiera”.

Junto con él fue conducido un vecino suyo, a quien los rojos perdonaron la vida, y que informó después a la desconsolada madre de Ruperto cómo llamados los dos en la noche del 14 de Noviembre para declarar viole en aquellos momentos con una tranquilidad y serenidad que admiraban.

Ignoramos los detalles de su muerte. Enterrado junto con otros dieciocho, que corrieron la misma suerte, en el Cementerio de Fuencarral, al ser exhumado, encontraron su cuerpo incorrupto con once disparos en la cabeza y diversos miembros del mismo. Los milicianos mismos se encargaron de consignar la causa de su muerte poniéndole este epitafio: “Fascista y Jesuita”, “Fascista y Párroco, U.H.P.”»

Ángel David Martín Rubio

EL FRAUDE DE LA MEMORIA HISTÓRICA (XI): Las listas de presuntos fusilados en León incluyen a falangistas y soldados del Ejército Nacional

Los fallos de la memoria: El listado de nombres que se reflejarán en el monumento a los republicanos represaliados durante la Guerra Civil y el franquismo incluye falangistas, militares del bando nacional y hasta un asesino

23 indisciplinados

Los nombres de falangistas incluidos en el mausoleo republicano serán retirados

Desafiando a la Ley de Memoria Histórica



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lunes 16 de noviembre de 2009

EL FRAUDE DE LA MEMORIA HISTÓRICA (X): Los barrancos de la memoria



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sábado 14 de noviembre de 2009

Nota de la Delegación Episcopal de Familia y Vida de Coria-Cáceres

No podemos guardar silencio ante la campaña financiada por la Junta de Extremadura titulada “El placer está en tus manos”, cuya finalidad es una pretendida educación sexual-afectiva, y que consiste, entre otras cosas, en enseñar a los jóvenes, para que “estimen” su corporalidad, diversas técnicas masturbatorias producidas por sí mismos o con la ayuda de artificios. Ante esto, queremos afirmar:

1º. Nos parece una barbaridad, que en estos tiempos de crisis, se emplee el dinero público en divulgar este tipo de mensajes. Además, nos parece especialmente errónea la concepción de la sexualidad y de la persona en general que está en el trasfondo de la campaña: un ser humano reducido a objeto de placer y que olvida la finalidad natural de la sexualidad, destinada a la unión por el amor y a la procreación. La campaña invita al joven a centrarse en sí mismo, en el autoerotismo individualista, y a olvidarse del otro, a quien se desecha cuando no se le necesita.

2º. Desde la Delegación Diocesana de Familia y Vida queremos ofrecer una verdadera educación afectivo- sexual, que busque la realización plena, la felicidad del hombre y de la mujer, y que tenga en cuenta una correcta concepción del ser humano, respetando en primer lugar su naturaleza real y su ser persona abierta al amor y a la vida, porque lo que califica a la persona humana es su capacidad de relación. Para eso hemos comenzado el año pasado a impartir cursos de formación de monitores en Educación Afectivo-Sexual, el año 2010 celebraremos el segundo, y estamos preparando a los monitores titulados para impartir esta educación a todas las parroquias y grupos de jóvenes que lo pidan.

3º. Nos parece muy importante que los niños y jóvenes reciban una correcta educación afectivo-sexual, pero, en ningún caso, partiendo de los poderes públicos, debería tener un sesgo que afecte a la conciencia moral de muchos padres y de muchos jóvenes. Ojalá, entre todos, logremos unos jóvenes felices y responsables.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Extremadura, la tierra en que nacían los dioses



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martes 10 de noviembre de 2009

Valle de los Caídos, ni presos políticos ni trabajos forzados



Presentación del Libro


" Valle de los Caídos, ni presos políticos ni trabajos forzados "
Día:
miércoles 18 de noviembre
Hora: 19:30 horas
Lugar: Aula Magna de la Universidad San Pablo CEU,
( c/.Julián Romea,23 )

Intervienen: Luis Togores (Univ. San Pablo CEU)
Gonzalo Altozano (Grupo Intereconomía y Diario Alba)
Luis Fernández-Villamea (Dtor.Fuerza Nueva Editorial)
Juan Blanco (autor y periodista)

EL IMPACTO DEL ESTADO LIBERAL EN LA IGLESIA; LA DIÓCESIS DE CORIA (1808-1868)



Artículo de Angel David Martín Rubio
Publicado en: Razón Española 158 (2009) 307-322
fundacionbalmes@yahoo.es