jueves, 21 de agosto de 2014

GABRIEL GARCÍA HERNÁNDEZ: Los cuatro fantásticos de Occidente‏

El mundo contempla horrorizado cómo los islamistas del Estado Islámico asesinan a los cristianos y a los miembros de otras minorías religiosas en Irak.

martes, 19 de agosto de 2014

MANUEL CHACÓN RODRÍGUEZ: "La otra conmemoración del 15 de agosto"


Murillo: San Fernando
Hoy 15 de agosto [*], festividad de la Asunción de la Virgen en toda España, en que celebramos los egabrenses la romería de Votos y Promesas, y los mencianos la verbena del Día de la Virgen en la emblemática Calle Llana (la más antigua de la población), es el aniversario de la reconquista de Cabra y comarca por parte del rey Fernando III de Castilla, hecho histórico (aunque poco conocido por los actuales egabrenses) que aconteció al parecer pacíficamente y por capitulación, aunque bajo evidente presión militar, en el año 1240.
 

ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: "Grande es tu fe"

Jesús y la cananea. Pieter Lastman (1617)

En el Evangelio de la Misa (Domingo XX Tiempo Ordinario-A: Mt 15, 21-28), San Mateo nos presenta a Jesús con sus discípulos en la región de Tiro y Sidón. En aquellos territorios de Fenicia, habitaban personas que adoraban a los falsos ídolos de los paganos y que, por lo tanto, no pertenecían al pueblo de Israel ni practicaban la religión judía. Una mujer pagana se acerca a Jesús para pedirle la curación de su hija. El Señor le da una respuesta dura y distante en apariencia: “No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de Israel”, como si quisiera desentenderse de ella. En realidad está probando la fe de aquella cananea.y terminará haciendo un elogio de esa mujer que había demostrado su fe reiterando su petición con insistencia: “Grande es tu fe, hágase como quieres”. Y su hija quedó sana desde aquel momento.

sábado, 16 de agosto de 2014

MANUEL PARRA CELAYA: Doble rasero

Solamente a título de ejemplo…

¿Han intentado ustedes encontrar en personas o medios que tienen a gala ser “políticamente correctos” alguna alabanza a la labor arriesgada y altruista de los misioneros católicos en su cuidado de los enfermos del ébola, incluso tras la muerte del padre Pajares? Me refiero a las mismas personas y medios que siguen morbosamente los escándalos de pederastia cuando afectan a sacerdotes (no así si se trata de entrenadores deportivos, monitores a sueldo de las Administraciones o vendedores de zapatillas de marca, pongamos por caso). ¿A que no la han encontrado?

¿Han intentado ustedes encontrar en esos mismos medios manifiestos de “intelectuales y artistas”, con la firma de esas mismas personas aludidas en su caso, ante la matanza de cristianos y yazidíes en manos de los yihadistas del Estado islámico? Me refiero a los mismos medios y personas tan prestas a denunciar otros casos –de la lejana historia o de la actualidad-de violación de derechos humanos ¿A que no los han encontrado?

¿Han intentado ustedes encontrar algún escrito desgarrador de grupos o entidades feministas sobre la utilización de esclavas sexuales, según la “guerra santa del sexo para la mujer”, predicada por un tal Muhammad Al-Arifi, o sobre el rapto de las niñas nigerianas por parte de Boko Haram? Me refiero a los mismos colectivos que no dudan en sacar sus tetas al sol ante el primer obispo con el que se cruzan ¿A que no lo han encontrado?

Han intentado ustedes encontrar alguna protesta ante la proliferación de banderas “preconstitucionales” del régimen de la II República? Me refiero a los mismos articulistas que se rasgan las vestiduras cada vez que ven un águila de San Juan; por cierto, más “preconstitucional” aquellas que esta, toda vez que el escudo con el águila es el que figura en el texto original de la Constitución del 78 depositado en el Congreso. ¿A que no la han encontrado?

Ya sabemos que los seres humanos nos podemos dejar llevar por nuestra subjetividad o por nuestros intereses, a veces, ambos sin límites racionales; lejos queda el perspectivismo orteguiano, según el cual un punto de vista –si existe el diálogo y la convivencia democrática- puede ser complementario de otro…

Ya sabemos que los seres humanos podemos ser injustos y tozudos,  y nos cuesta trabajo admitir las razones de nuestros oponentes y sus aciertos…

Ya sabemos que los seres humanos podemos ser débiles ante la fuerza de los grupos de presión…

Ya sabemos que los seres humanos podemos ser cobardes y doblegarnos al “qué dirán”, al “respeto ajeno”, cuando nuestros pensamientos más íntimos van contra corriente…

Pero, con estos y otros muchos ejemplos, he llegado a la conclusión de que lo que más nos distingue a los seres humanos es una estúpida y espantosa hipocresía.

Manuel Parra Celaya

viernes, 15 de agosto de 2014

JESÚS FLORES THIES: El triunfo de la cobardía

Bueno, triunfo de la cobardía, de la traición y de la venganza de los derrotados, dicho así con palabras suaves. Y que conste que vamos a ser muy duros, sin que nos afecte ni quite el sueño el que algunos se sientan señalados. Pueden defenderse…

El 24 de mayo del año 2009, aprovechando que al jefe de la Redacción del IMPLACABLE lo metían en el quirófano para extirparle algo de intestino que estaba tan dañado como la dignidad de España, se celebró un vergonzoso festival, un akelarre indigno, hasta con banda militar y todo tocando marchetas y fanfarrias. Se celebraba, nada menos, que la infamia del cierre de uno de los mejores museos militares de Cataluña, de España y del mundo, caso que sólo se puede dar en la España llamada, nadie sabe por qué, “democrática”, la del “modelo 1978”. Se puede decir que gracias al JEMAD, JEME,Capitán General y demás prín-príncipes de la milicia (¿milicianos?), el Ejército no sólo hizo de puta sino que puso la cama.

DESCARGA GRATIS el libro que contiene las Exhortaciones Pastorales de Monseñor D. Luis Franco Cascón (Obispo de Tenerife 1964-1984+)‏


Fueron numerosas las exhortaciones pastorales de D. Luis Franco. Los temas variados y, muchos de ellos, de gran profundidad teológica.

Las escogidas, excepción hecha de la escrita con motivo de la apertura del Concilio Vaticano II, fueron las más polémicas. Lo escrito en ellas sobre el divorcio, el aborto y el marxismo es pura doctrina de la Iglesia avalada por decenas de documentos pontificios.

Todos los textos de estas exhortaciones continúan estando vigentes y rezumando actualidad. Si se reflexionan contribuirán, sin lugar a dudas, a un mayor acercamiento a la gran Verdad que es Cristo, predicado por su Iglesia.

miércoles, 13 de agosto de 2014

ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: La penitencia: virtud y sacramento

I. A lo largo de su vida pública, nuestro Señor Jesucristo muestra su misericordia, de modo especial, en su actitud con los pecadores. Vino a salvarnos, a perdonarnos, a traernos la paz y la alegría. Vino a buscar y salvar lo que estaba perdido (Lc 19, 10) y lo sigue haciendo en nuestros días. Quiso que alcanzasen el perdón cuantos habrían de venir al mundo a lo largo de los siglos.

Para eso dio la potestad de perdonar los pecados a los Apóstoles y a sus sucesores. Prometió a Pedro el poder de perdonar los pecados, cuando este le reconoció como Mesías: «A ti te daré las llaves del reino de los cielos: lo que atares sobre la tierra, estará atado en los cielos, lo que desatares sobre la tierra, estará desatado en los cielos» (Mt 16, 19). Poco tiempo después –como hemos escuchado en el Evangelio de la Misa (Forma ordinaria; Semana XIX TO, Miércoles: Mt 18, 15-20)– extendió esa promesa a los demás Apóstoles: «Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el Cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el Cielo». El anuncio se hizo realidad al instituir el Sacramento de la Penitencia, cuando se apareció a sus discípulos el mismo día de su Resurrección y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes perdonéis los pecados les serán perdonados, a quienes se los retuviereis les serán retenidos» (Jn 20, 23). «De estas tan claras y precisas palabras, ha entendido siempre el universal consentimiento de todos los Padres, que se comunicó a los Apóstoles, y a sus legítimos sucesores el poder de perdonar y de retener los pecados al reconciliarse los fieles que han caído en ellos después del Bautismo» (C.Trento, ses. XIV, cap. I).

La institución del Sacramento de la Penitencia expresada tan claramente en estos versículos, obliga a los fieles a manifestar o confesar sus pecados en particular al sacerdote; de otro modo no le sería posible a éste el “perdonar” o “retener” los pecados[1]. La acusación de los pecados es también manifestación inseparable del dolor y propósito de la enmienda sin los cuales no podríamos recibir el Sacramento de la Penitencia. El sacerdote no podría absolver a quien no está arrepentido de su pecado; a los que, pudiendo, se niegan a restituir lo robado; a quienes no se deciden a abandonar la ocasión próxima de pecado; y, en general, a quienes no se proponen seriamente apartarse de los pecados y enmendar su vida. Ellos mismos se excluyen de esta fuente de misericordia.


II. La consideración del sacramento de la Penitencia es inseparable de la reflexión acerca de la penitencia como virtud., pues siendo los actos de esta virtud como la materia del Sacramento de Penitencia, si los fieles antes no entienden bien lo que es la virtud, necesariamente ignorarán el valor del Sacramento.

De ahí que debamos esforzarnos por conseguir la Penitencia interior del alma, que llamamos virtud, pues sin ella, poquísimo nos ha de aprovechar la penitencia exterior. La Penitencia interior es aquella por la cual nos convertimos a Dios de todo corazón, detestando y aborreciendo las culpas cometidas, proponiendo al mismo tiempo firme y resueltamente enmendar la mala vida y perversas costumbres, con esperanza de conseguir el perdón de la misericordia de Dios. (Catecismo Mayor).

Teniendo en cuenta que la virtud de la penitencia se ordena a reparar la injuria personal cometida contra Dios mediante el dolor y el arrepentimiento del pecado, se sigue inmediatamente que sólo pueden poseer la virtud de la penitencia quienes son capaces de pecar y de arrepentirse del pecado. La Virgen María, quien por especial privilegio de Dios, no cometió jamás el más pequeño pecado venial[2] es casi seguro que careciera de esta virtud y, desde luego, no tuvo jamás necesidad de poner en práctica ningún acto de penitencia (Temas de predicación, 47_1). Tampoco pudo recibir el sacramento de la penitencia, puesto que fue instituido por Cristo para el perdón de los pecados y, concebida Inmaculada, María no tuvo jamás la menor sombra de pecado.

Ahora bien, a lo largo de todo el Evangelio resuenan las palabras arrepentíos y haced penitencia. Y los cristianos escuchamos la llamada a la penitencia también como una llamada maternal; como la voz, a la vez dulce y fuerte de la Virgen María, como dirigida personalmente a cada uno de nosotros, que apremia a la conversión del pecador y a reparar el pecado cometido.

a) La primera muestra de esta virtud se manifiesta en elamor a la Confesión frecuente de nuestras culpas actuales y pasadas, que nos lleva a desearla, a prepararla, con contrición verdadera, y a llevar a cabo un eficaz apostolado para acercar a los demás a este sacramento.

b) La virtud de la penitencia ha de estar presente, de alguna manera, en el cumplimiento de los deberes que se nos imponen cada día y en la aceptación de los sufrimientos que Dios permite o nos envía. Debemos, finalmente, practicar las obras de penitencia principales que son el ayuno, la oración y la limosna.

El juicio del sacramento de la Penitencia es, en cierto modo, adelanto y preparación del juicio definitivo, que tendrá lugar al final de la vida. Entonces podremos valorarla gracia y la misericordia divina que nos perdonó tantos pecados. Demos gracias a Dios y pidamos que nunca falten en su Iglesia sacerdotes dispuestos a impartir este sacramento con amor y sabiduría.


[1] «Porque es cierto que estas palabras no se dijeron sino a sólo los Apóstoles, a quienes suceden en este cargo los Sacerdotes. Y esto también es muy conforme a razón. Porque como todas las gracias que se conceden por este Sacramento, se derivan a los miembros de la cabeza que es Cristo; con razón deben administrarle al cuerpo místico de Cristo, que son los fieles, aquellos solos que tienen potestad de consagrar el verdadero Cuerpo, mayormente cuando por ese mismo Sacramento de la Penitencia se preparan y disponen los fieles para recibir la Sagrada Eucaristía» (Catecismo Romano).
[2] Pero siendo este privilegio completamente extrínseco a su condición de criatura humana defectible, muchos teólogos dicen que pudo tener, y tuvo de hecho, la penitencia como virtud infusa (Royo Marín, La Virgen María). «¿En María Santísima hubo Penitencia virtud? Que hubo en cuanto al hábito, porque pudo pecar por ser persona criada; pero no hubo en María Santísima acto de Penitencia, porque no pecó» (Prontuario de la teología moral por Francisco Lárraga, pág. 96).

Ángel David Martín Rubio

martes, 29 de julio de 2014

Congreso internacional: Maestros tradicionalismo hispánico de la segunda mitad del siglo XX

Felipe II
Felipe II

El sábado 13 de septiembre de 2014, aniversario de la muerte de Felipe II, tendrá lugar (D.m.) en la sede madrileña del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, calle José Abascal (ant. General Sanjurjo), 38, bajo izquierda, con el siguiente programa:
10:00. Introducción.
Presidencia de Miguel Ayuso, Presidente del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II
- Piedad y desarraigo: una pesquisa sobre los tradicionalismos, José Antonio Ullate, Universidad Antonio de Nebrija de Madrid.
- Libertades concretas y libertad cristiana en el pensamiento de los maestros del tradicionalismo (Francisco Elías de Tejada, Rafael Gambra y Álvaro d'Ors), Jacek Bartyzel, Universidad de Torun.

11:30. Segunda parte: Maestros peninsulares.

Presidencia de Consuelo Martínez-Sicluna, Vicedecana de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid
- Vegas Latapie (1907-1985) contra el "propagandismo católico", Andrés Gambra, Universidad R. Juan Carlos de Madrid.
- El "divinismo" de Leopoldo Eulogio Palacios (1912-1981), José Miguel Gambra, Universidad Complutense de Madrid.
- La "hispanidad" en Jesús Evaristo Casariego (1913-1990), Luis Infante, Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella de Asturias.
- Schmitt y Álvaro d'Ors (1915-2004): una inspiración ad modum recipientis, Juan Fernando Segovia, Universidad de Mendoza.
- Elías de Tejada (1917-1978) y el tradicionalismo napolitano, Maurizio Di Giovine, Congresos Tradicionalistas de Civitella del Tronto.
- Libertad civil, subsidiariedad y foralismo en Vallet de Goytisolo (1917-2011), José Joaquín Jerez, Universidad Pontificia Comillas de Madrid
- La comunidad no "comunitarista" de Rafael Gambra (1920-2004), Juan Manuel Rozas, Universidad Antonio de Nebrija de Madrid.
- La teología de la historia de Francisco Canals (1922-2009), Javier Barraycoa, Universidad Abad Oliva de Barcelona.

17:00. Tercera parte: Maestros ultramarinos.

Presidencia de Juan Cayón, Secretario General del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II
- Osvaldo Lira (1904-1996), tradicionalista hispánico, José Díaz Nieva, Universidad Santo Tomás de Santiago de Chile. Cristián Garay, Universidad de Santiago de Chile.
- El tradicionalismo político de José Pedro Galvão de Sousa (1912-1992), José Albert, Universidad de Córdoba.
- La teología de la historia de Rubén Calderón Bouchet (1918-2012), Luis María De Ruschi, Universidad Católica Argentina de Buenos Aires.
- Frederick D. Wilhelmsen (1923-1996), un carlista estadounidense, Miguel Ayuso, Universidad Pontificia Comillas de Madrid.

19:00. Santa Misa en el aniversario de la muerte de S.M.C. Don Felipe II (+1598).

viernes, 18 de julio de 2014

ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: 18-julio: Santa Marina, virgen y mártir

Santa Marina (Iglesia de Santa Marina, Sevilla)
Celebramos hoy la fiesta de Santa Marina, virgen y mártir en los primeros siglos del cristianismo. Al paso de la Reconquista y de la repoblación, su culto se extendió, de Norte a Sur, de Galicia a Andalucía, atravesando León, Castilla y Extremadura. Es especialmente venerada en su santuario de Aguas Santas (provincia de Orense) y titular de numerosas parroquias y ermitas.


Otra forma de explicar el 18 de Julio


sábado, 12 de julio de 2014

"No ser camino, ni pedregal, ni cardos"


 En el Evangelio de la Misa (Mt 13, 1-23.) escuchamos que Jesús se sentó junto al mar y se le acercó tanta gente para oír su palabra que hubo de subirse a una barca para hablarles desde ella. Y comenzó a enseñarles: Salió un sembrador a sembrar, y la semilla cayó en tierra muy desigual, produciendo frutos muy diversos en calidad y en cantidad.

Podemos meditar esta parábola desde una doble perspectiva. La semilla que se siembra y el terreno que acoge dicha semilla. Qué representan la semilla y los diversos tipos de tierra y que aplicación debemos hacer a nuestra vida cristiana.

No olvidemos que Jesús llama a entrar en el Reino a través de las parábolas, rasgo típico de su enseñanza. Por medio de ellas invita, pero exige también una elección radical para alcanzar el Reino, es necesario darlo todo; las palabras no bastan, hacen falta obras. Las parábolas son como un espejo para el hombre: ¿acoge la palabra como un suelo duro o como una buena tierra? ¿Qué hace con los talentos recibidos (cf. Mt 25, 14-30)? (cfr. CATIC, 546). Las palabras de Jesús nos muestran con toda fuerza la responsabilidad que tiene el hombre de disponerse para aceptar y corresponder a la gracia de Dios.

sábado, 5 de julio de 2014

"Manso soy y humilde en el Corazón"

sagrado corazón de jesús 2

Una de las verdades esenciales revelada por Cristo y enseñada por la Iglesia, es la unión con el mismo Jesucristo. En la segunda lectura de la Misa, San Pablo nos muestra cómo recibimos el Espíritu Santo que habita en nosotros por nuestra inserción en Cristo. En virtud de este Espíritu somos hijos de Dios y poseemos la vida de Dios (Rom 8, 9. 11-13).

Si esta unión —iniciada en nuestro Bautismo— no se ha roto por el pecado y vivimos en gracia de Dios estamos íntimamente unidos a Cristo por la virtud infusa de la Caridad y nos resulta posible un trato íntimo y familiar con su persona. Es necesario que en nuestra fe tomemos conciencia de este hecho y que, consecuentemente, desarrollemos cada vez más nuestra unión con Jesucristo hasta la mayor intimidad posible.

viernes, 27 de junio de 2014

Novena al Sagrado Corazón de Jesús: día noveno y fiesta, "Reinaré en España"



1.    “REINARÉ EN ESPAÑA”


El 30 de mayo de 1919, España se consagró públicamente al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles. Allí se grabó, debajo de la estatua de Cristo, la promesa que hizo al padre Bernardo de Hoyos, S.J., el 14 de mayo de 1733, mostrándole su Corazón y diciéndole: «Reinaré en España con más Veneración que en otras muchas partes».

Vemos pues, la estrecha vinculación que existe entre el Reinado del Sgdo.Corazón y nuestra Patria. Ello nos obliga a pensar cómo hemos de vivir nuestra condición de españoles y si en ello tiene algo que decir nuestra condición de cristianos, más aún si nos hemos consagrado al Corazón de Jesús y a la extensión de su reino.

2.    EL PATRIOTISMO


El patriotismo es el amor y la piedad hacia la Patria en cuanto tierra de nuestros mayores o antepasados. Además de otros títulos como la justicia legal, la caridad y la gratitud, el principal fundamento teológico del patriotismo es la virtud de la piedad.

La palabra piedad se puede emplear en muy diversos sentidos. Siguiendo a Sto.Tomás de Aquino, considerándola como virtud especial, derivada de la justicia, puede definirse como un hábito sobrenatural que nos inclina a tributar a los padres, a la patria y a todos los que se relacionan con ellos el honor y servicio debidos (II-II, 101,3). Por lo tanto, el objeto material de esta virtud lo constituyen todos los actos de honor, reverencia, servicio, ayuda material o espiritual, etc. que se tributan a los padres, a la patria y a todos los consanguíneos.

Esos deberes para con la patria pueden reducirse a uno solo: el patriotismo, que no es otra cosa que el amor y la piedad hacia la patria en cuanto tierra de nuestros mayores o antepasados. El patriotismo bien entendido es una verdadera virtud cristiana y sus principales manifestaciones son cuatro (cfr.Royo Marín, Teología Moral para seglares, Tomo I, p.681):

2.1. Amor de predilección, sobre todas las demás naciones; perfectamente conciliable, sin embargo, con el respeto debido a todas ellas y la caridad universal que nos impone el amor al mundo entero.

2.2. Respeto y honor a su historia, tradición, instituciones, idioma, etc. que se manifiesta incluso ante los símbolos que la representan, principalmente la bandera y el himno nacional.

2.3. Servicio, como expresión efectiva de nuestro amor y veneración. Consiste principalmente en el fiel cumplimiento de sus leyes legítimas, sobre todo las relativas a tributos e impuestos, en el desempeño desinteresado y leal de los cargos públicos que el bien común nos exija y otras cosas por el estilo.

2.4. Defenderla contra sus perseguidores y enemigos interiores o exteriores: en tiempo de paz, con la palabra o con la pluma; en tiempo de guerra, empuñando las armas y dando generosamente la vida si es preciso por el honor o la integridad de la Patria.

3.    PECADOS OPUESTOS AL PATROTISMO


Al sano patriotismo se oponen dos pecados:

3.1. Por defecto se opone el internacionalismo de los hombres sin patria, que desconocen la suya propia con el especioso pretexto de que el hombre es ciudadano del mundo.

3.2. Por exceso se opone el nacionalismo exagerado, que ensalza desordenadamente a la propia patria como si fuera el bien supremo y desprecia a los demás países con palabras o hechos, muchas veces calumniosos o injustos.

Este sentimiento ha ido adquiriendo en la segunda mitad del siglo XIX y en el XX formas más particulares dentro de cada nación. Se han fomentado nacionalismos cada día más estrechos a los que cabe aplicar con propiedad el nombre de separatismos. Con lo cual se ha perjudicado a grandes entidades formadas por la historia. Rozando en ocasiones extremos racistas, se ha acentuado la nota separatista en tal forma de desconsideración y desestima a otros pueblos o naciones, que en el fondo se ha incurrido en auténticos vicios farisaicos.

Con razón advirtió el insigne Menéndez Pelayo de las raíces de este separatismo en el caso de España: «España, evangelizadora de la mitad del orbe; España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arevacos y de los vectones o de los reyes de taifas».

Y el Cardenal Gomá condenaba a este nacionalismo afirmando que surge contra el Estado y sacude el yugo común que aunaba en la síntesis de la Patria única a varios pueblos que la Providencia y la historia redujeron a un denominador común. Y recordaba que la doctrina católica predica a los pueblos la justicia y la caridad, también en el orden político y es la justicia y la caridad la que, dentro de un mismo Estado, impone el respeto a vínculos derivados de los hechos y principios legítimos que forman de varios pueblos una gran Patria (cfr. Catolicismo y Patria, VI)

4.    CRISTO, APRESURA EL CUMPLIMIENTO DE TU PROMESA

«Reinaré en España y con más veneración que en otras partes». En pocos momentos de nuestra historia como en este, hemos podido creer más lejano el cumplimiento de esta consoladora promesa.

Y sin embargo, tienen aplicación a nuestros días las palabras de la Beata María Patrocinio Giner, misionera claretiana: «Qué nubarrones tan negros nos cubren, pero como nuestra confianza está puesta en Aquel que ha dicho “triunfaré de mis enemigos y reinaré en España” (...) en medio de tanta persecución nuestra fe se robustece, el corazón purga y la voluntad se dispone a sufrir todo lo que el Señor permita nos venga, que todo sea para nuestro bien» (diciembre-1932).
Pidamos luz y valentía. Renovemos nuestra Consagración. Reavivemos tres grandes afirmaciones:
  • Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío.
  • Sagrado Corazón de Jesús, haced nuestro corazón semejante al Vuestro
  • Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino
Así, también se cumplirá la promesa de Jesús y nuestra España volverá a ser, en palabras del cardenal Gomá: «Una, con la unidad católica, razón de toda nuestra historia; grande, con la grandeza del pensamiento y de la virtud de Cristo, que han  producido los pueblos más grandes de la historia universal; y libre “con la libertad con que nos hizo libres Cristo” porque fuera de Cristo no hay verdadera libertad» (Gomá, ibid.VII).

jueves, 26 de junio de 2014

Novena al Sagrado Corazón de Jesús: día octavo, la gran Promesa

Sagrado Corazón de Jesus: Otura (Granada)
En 1673, Santa Margarita María de Alacoque ve a Jesucristo mostrándole su Sagrado Corazón. Las apariciones se suceden y en la tercera (1674) le comunica la Gran promesa

1. LA PROMESA


«Yo prometo, en un exceso de misericordia de mi Corazón, conceder a todos los que reciban la Sagrada Comunión nueve primeros viernes de mes consecutivos:
-         la gracia de la penitencia final
-         no morir en mi desgracia, sin recibir los Sacramentos
-         tendrán en mi Divino Corazón un asilo seguro en el último momento».

Promete tres gracias:

-         Morir en estado de gracia
-         La recepción de los Sacramentos que sean necesarios en aquel momento
-         Asilo seguro en su Corazón, es decir, seguridad de no ser rechazado por Él

La promesa es absoluta y exige la comunión bien hecha según la intención del Sagrado Corazón y precisamente nueve viernes de mes, los primeros, seguidos

Jesucristo no dice que se salvarán los que hagan exteriormente la práctica pero sigan pecando con obstinación. Si no que dará una gracia especial para vivir y morir cristianamente:

-         Que exige nuestra colaboración especial.
-         No acaba con nuestra libertad cristianamente pues la certeza moral que da esta promesa no excluye el temor prudente que recomienda S.Pablo: «Con temor y temblor trabajad por vuestra salud» (Flp 2, 12).
  

2. ¿CUÁL FUE LA INTENCIÓN DE JESUCRISTO AL HACER ESTA PROMESA?  

 

2.a. Mostrarnos la importancia que Él da a la devoción a su Corazón y a la Comunión reparadora. 

2.b. Tranquilizar a algunas almas escrupulosas con la certeza moral de su salvación.

2.c. Abrir a los pecadores una puerta de salvación:

- Esto no quiere decir que un pecador que rehúse convertirse durante su vida se salvará de todas formas a la hora de la muerte.

- Lo que ocurre es que un pecador que haya cumplido bien los requisitos de esta devoción, emprenderá a partir de ella una vida auténticamente cristiana que le asegurará cada vez más la gracia de la perseverancia final.

2.d. No son nuestros méritos los que nos alcanzan la gracia. La perseverancia final es gratuita.

*

Este es el sentido de la Gran Promesa, prueba elocuente, de la desbordante misericordia del Corazón de Cristo.

miércoles, 25 de junio de 2014

Novena al Sagrado Corazón de Jesús: día séptimo. Segunda parte de la consagración: ser apóstol del Reinado del Sagrado Corazón

Iglesia de San Miguel (Villanueva de Córdoba)
 

1.VIVIR CONSAGRADOS

Consagrarse al Sagrado Corazón de Jesús es cosa fácil y al alcance de todos, cualquiera, en cualquier circunstancia de la vida en que se sienta movido a ello puede hacerlo pronunciando privadamente una fórmula de consagración.

Pero otra cosa es vivir la consagración, vivir entregado al Corazón  Divino. El vivir plenamente entregado a Él supone estar pronto a dar más. A hacer más para transformarnos en Él. Esto se consigue practicando el apostolado de acuerdo con la segunda parte del pacto que supone la consagración: Cuidar del Corazón de Jesús y de sus cosas. Pero podemos preguntarnos, ¿Quién soy yo para hacer esto? ¿Cómo podré hacerlo? Las cosas del Corazón de Jesús todas se reducen a una: su Reinado.

2.  EL REINADO UNIVERSAL DEL SAGRADO CORAZÓN


2.a. Lo afirma la Sagrada Escritura en numerosos pasajes: «Y dominará de mar a mar; desde el río hasta los confines de la tierra... Y doblarán sus rodillas ante Él todos los reyes de la tierra; todas las gentes le servirán» (Ps 71,8.11) «Y se convertirán al Señor todos los confines de la tierra; y se humillarán ante Él todas las familias de las gentes» (Ps 21, 28).

2.b. Es una de las peticiones del Padrenuestro: «Venga a nosotros tu Reino»

2.c. Lo afirma con gran alegría Santa Margarita: «reinará este amable corazón a pesar de Satanás». Y en una de sus cartas pone en boca del Corazón de Jesús estas palabras: «Yo reinaré a pesar de mis enemigos y de todos aquellos que se opusieran a ellos».

«Cuántos corazones, oh Señor, te esperan. Cuántas almas se consumen por apresurar el día en que solo Tú vivirás y reinarás en los corazones. Ven ¡oh Señor Jesús! Hay tantos indicios de que tu vuelta no está lejana...» (Pío XII, Pascua 1957)

3.  TRES MANERAS DE SER APÓSTOL


Además de la oración y la reparación, podemos fijarnos en otras tres maneras de ser apóstoles de este reinado: las buenas obras, la mortificación y el apostolado.

3.a. Las buenas obras

Ofreciendo uno al Señor por la mañana todo cuanto bueno piense, diga y haga y haciéndolo todo con la mayor perfección posible, como recreándose en hacerlo bien por que reine, no sólo es apóstol de su reinado, sino que continuamente le está dando culto, trabajando y orando para que reine el Sagrado Corazón.

3.b. La mortificación pasiva y activa

Diariamente se nos presentan a todos contrariedades penas, dolores y cruces, sin poderlas evitar y que hemos de llevar queramos a o no. Venido todo de la mano de Dios directa o indirectamente ¿por qué no lo aceptamos y soportamos con gusto, para que reine el Corazón Divino? Es de fe que nada sucede, excepto el pecado, sin la voluntad de  Dios. Hagamos, pues, de la necesidad virtud.
Además, ¿quién no puede ofrecer diariamente al Señor para que reine, un gran número de mortificaciones pequeñas, sobre todo de los sentidos: de la vista, del oído, de la lengua, del gusto...?

3.c. El apostolado externo

Este debe ser del buen ejemplo, de la palabra y de la propaganda
  • ¡Cuánto bien hacen, sin darse cuenta, las personas que obran con rectitud! Por el contrario, ¡cuánto mal hace a las almas el mal ejemplo!
  • La fe nos entra por el oído (Rom 10,17) ¡Cuánto bien, pues, se puede hacer hablando de cosas buenas, catequizando, instruyendo, promoviendo conversaciones piadosas...
  • Una hoja, una estampa, asociaciones que promuevan el culto al Sgdo.Corazón....

martes, 24 de junio de 2014

Novena al Sagrado Corazón de Jesús: día sexto. Primera parte de la consagración. La entrega



Decíamos que la primera parte de la Consagración al Sgdo.Corazón de Jesús supone entregarle aquello que es nuestro: el alma, el cuerpo, las buenas obras y todo lo que de algún modo nos pertenece.

Como sin duda, el alma es lo más importante, vamos a detenernos el significado que tiene para un cristiano el hacer consagración de ella al Sagrado Corazón. En primer lugar hemos de entregarle el alma, y al decir el alma se entienden cuatro cosas: el asunto de la salvación eterna, el progreso en la vida espiritual, la libertad y las faltas.

1.  EL ASUNTO DE LA SALVACIÓN ETERNA


La ansiedad que todos tenemos respecto de la otra vida, la preocupación que toda alma piadosa siente de vez en cuando de si estará en gracia de o no; de si se salvará... Esto quiere el Señor que lo dejemos todo en sus manos; no lo podemos poner en otras mejores. Habiendo comprado tan caro con su pasión y muerte nuestra redención, Él tiene vivo interés en que nos salvemos, mucho más que nosotros mismos. Además quiere que pongamos en Él esa confianza; quiere que practiquemos la virtud teologal de la esperanza, con la cual deseamos y esperamos la vida eterna que Dios ha prometido a los que le sirven y los medios necesarios para alcanzarla.

2.  EL PROGRESO EN LA VIDA ESPIRITUAL


Tantos propósitos y tantos fallos, siempre levantándose y siempre cayendo... No progreso nada... ¿Es que yo no puedo ser santo? Estas y otras preocupaciones semejantes, nos invita el Corazón de Jesús a dejarlas en sus manos: Haz todo lo que puedas, pide lo que te falta... y descansa en el Señor. No hacerlo así es oculta soberbia. Dios da a cada uno las gracias que quiere, cuando quiere y como quiere; querer nosotros más es falta de humildad.

Bien está que tengas grandes deseos pero no olvidemos que la santidad consiste en la conformidad al querer divino, manifestada en el cumplimiento constante y exacto de los deberes del propio estado. «Hermanas mías, que no hagamos torres sin fundamento, que el Señor no mira tanto la grandeza de las obras como el amor con que se hacen; y como hagamos lo que pudiéremos, hará su Majestad que vayamos pudiendo cada día más y más» (Sta.Teresa)

3.  LA LIBERTAD


Pide la voluntaria y libre entrega  de lo que tenemos más propio que es la libertad. Cristo no violenta el corazón, el amor, el afecto de nuestra voluntad, pero lo quiere, lo desea y nos lo pide con acento paternal: «Dame, hijo mío, tu corazón» (Prov 23,26). Y ¿qué vale mi corazón para que Dios me lo pida con ese requerimiento? Vale la sangre de todo un Dios, que se entregó a la muerte por mí. Dice Sta.Margarita que después que le entregó su libertad, ya no obraba ella, sino que todas sus obras eran como si las hiciera el mismo Divino Corazón. Lo mismo decía San Pablo: «No soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,20).

4.  LAS FALTAS


¿Para qué? Para mayor ganancia nuestra. Quiere que se las ofrezcamos humillándonos a fin de que las mismas faltas aprovechen para nuestro bien, para convertir en oro nuestra escoria.

En cierta ocasión dijo a Santa Gertrudis: «Bendita mancha que te ha valido el quedar más limpia por tu humildad. En efecto, si tenemos una mancha en la mano, al ir a lavarnos, no lavamos tan sólo aquella mancha, sino las manos por completo, quitando hasta lo que no habríamos quitado si no nos hubiera caído aquella mancha».

5.  NOS LO PREMIARÁ ESPLÉNDIDAMENTE


Además de todo esto, quiere el Corazón de Jesús que le ofrezcas tus proyectos, tus habilidades, tus ministerios, los miembros de tu familia que tanto te preocupan, todo, todo quiere que se lo entregues generosamente. Tienes que ser «de los que no se contentan con menos que con ofrecerlo todo» (Pío XII)

Por el Evangelio sabemos que Jesucristo promete la vida eterna al que cumple sus mandamientos (Mt 19,17) y al que haga obras a las que no está obligado, si las hace por puro amor de Dios, tendrá un gran tesoro en el cielo (Mt 19,21), y recibirá ciento por uno ya en esta vida (Mt 19,29)

Resumiendo la primera parte del pacto: amor al Amor. Si el Corazón de Jesús se entregó a Sí mismo por mí, natural es que yo le pague con la misma moneda, entregándome todo a él. Esto es consagrarse: entregarse al Amor, corresponder con amor al Amor.

lunes, 23 de junio de 2014

Novena al Sagrado Corazón de Jesús: día quinto. Consagración al Corazón de Jesús



1.  NATURALEZA DE LA CONSAGRACIÓN


Consagración, consagrarse, son palabras usadas en el lenguaje común que significan entregarse uno a una persona, a una afición, ocupación, etc. Así decimos de alguien que es un hombre consagrado al negocio, al estudio... cuando trabaja mucho y no hace otra cosa más que dedicarse a ello.

En el sentido en que nosotros lo empleamos aquí, la Consagración es el acto más grande de la virtud de la religión; al acto de culto más excelso que podemos practicar. Tan grande, que propiamente sólo a Dios puede hacerse pues Él es el único Señor que tiene dominio sobre las cosas.

Consagrarse, pues, es darse, entregarse totalmente, o sea, hacer donación absoluta de la persona con todo lo que le pertenece a Dios, cuyo pleno dominio sobre sí reconoce y gustosamente acepta.

2.  TRES ELEMENTOS DE LA CONSAGRACIÓN


La Consagración, cuando es total, comprende tres cosas: una obligatoria y dos libres.

2.a. Obligatoria: darle a Dios con gusto lo que Él manda: la observancia de sus mandamientos.

2.b. Libre: darle a Dios todo lo que yo quiera hacer en su honor, según Él me inspire, aunque no tenga obligación de dárselo, porque lo deja a la iniciativa de mi actividad. Esto lo expresa a la perfección S.Ignacio en esta oración: «Tomad Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad..., [he aquí el libre reconocimiento]; disponed a toda vuestra voluntad..., [he aquí la libre renuncia de las iniciativas personales en manos del Señor]».

2.c. También libre. Darle a Dios mis méritos presentes, pasados y futuros, poniéndolos todos en sus manos. Darle a Dios lo que Él reconoce como de mi propiedad, que yo he ganado, aunque con su gracia.

Es, pues, la Consagración una entrega total, completa, de todo lo nuestro a Dios. Un acto excelso de culto y de fe. Mejor dicho, no es un acto, es un estado; es pasar del estado común a todos los hombres, al estado de ser especial propiedad de Dios, por reconocimiento y donación voluntaria, consciente y generosa. Estar consagrado es el estado de una persona que pertenece a Dios por un título sagrado y que en honor suyo va inmolando poco a poco toda su vida.

3.  FUNDAMENTO DE LA CONSAGRACIÓN


Dios tiene plena soberanía, absoluto dominio sobre todos los hombres. Pero no ha querido ejercer despóticamente este dominio; o sea, no quiso nuestros servicios a la fuerza. Por eso nos hizo libres y racionales para que entendiendo sus derechos, pudiéramos libremente reconocerlos y acatarlos cumpliendo fiel pero libremente su voluntad.

Puesto que nos ha hecho libres, y después de cumplir sus mandamientos, deja a nuestro arbitrio un gran margen de libertad con que podemos atesorar muchos méritos, en ese margen de libertad está el fundamento de la Consagración.

4.  ¿EN QUÉ CONSISTE LA CONSAGRACIÓN PERSONAL AL SGDO.CORAZÓN DE JESÚS?


Hermosamente se expresa con estas palabras reveladas por el Sgdo.Corazón a Sta.Margarita: «Cuida tú de mi honra y de mis cosas, y Yo cuidaré de ti y de las tuyas»

Y esto tiene aplicación -como veremos- a dos grandes terrenos:

4.a. La entrega al corazón Divino del alma, el cuerpo, las buenas obras y todo lo que de algún modo nos pertenece. Él cuidara espléndidamente de nuestras cosas.

4.b. El segundo ideal de la Consagración es cuidar del Corazón de Jesús y de sus cosas; y todas sus cosas se reducen a una: su reinado. La segunda parte de la Consagración supone dedicarse por entero al apostolado a favor del reinado del Sagrado Corazón de Jesús.

domingo, 22 de junio de 2014

Novena al Sagrado Corazón de Jesús: día cuarto. Segundo acto propio

Santuario Nacional de la Gran Promesa (Valladolid)

1.    ¿QUÉ ES REPARAR?


En el orden natural, hablando en general es contrarrestar una pérdida por una ganancia, es devolver a una persona los bienes o el honor arrebatados.

En el orden sobrenatural es devolver a Dios la gloria vulnerada por el pecado

2.    ¿POR QUÉ DEBEMOS REPARAR?


Cristo es el primer Reparador. Toda su vida está orientada a reparar el pecado: nace pobre, muere en cruz. Reconquistó para nosotros la gracia santificante. Somos de nuevo hijos de Dios.

Pero en el plan de Dios, quiso contar con nuestra cooperación. Falta algo a la Pasión de Cristo: «Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia» (Col 1, 24). La reparación, es por tanto, una exigencia para corresponder al amor hacia Cristo que se entregó por nosotros y nos amo hasta el fin recibiendo, en muchas ocasiones de nosotros y de los demás, solamente menosprecios y pecados. «Mira este corazón que tanto ha amado a los hombres y a cambio no recibe de ellos más que ultrajes y desprecio. Tú, al menos ámame».

3.  ¿CÓMO DEBEMOS REPARAR?


3.a. Con el deseo
  • Señor, aunque todos te abandonen, yo no quiero hacerlo. Pero ayuda Tú mi flaqueza.
  • Quiero conocerte y darte a conocer; amarte y hacer que todos te amen.
  • Rogaré por todos como Moisés, como los profetas, hasta alcanzar misericordia del Cielo.
3.b. Con las obras
  • No se requieren grandes cosas externas, sino más bien una profunda renovación interior, una rectificación constante de intención.
  • Celebrar con espíritu reparador la fiesta del Sagrado Corazón, la comunión de los Primeros Viernes, la Hora Santa, Oír Misas por los que no las oyen...
3.c. Como Cristo
  • Ante la rebelión del pecador: obediencia y sometimiento total a la voluntad de Dios.
  • Ante el orgullo: humildad, oscuridad, desprecio.
  • Ante el afán de placeres sensibles: mortificación.
  • Ante los excesos: privarse incluso de cosas lícitas, huir de las comodidades.
*
«Al menos tú, dame el gusto de suplir en cuanto te sea posible las ingratitudes de los hombres» (decía el Señor a Sta.Margarita). Que el amor al Corazón de Cristo nos mueva a ser a partir de ahora almas reparadoras.

sábado, 21 de junio de 2014

Novena al Sagrado Corazón de Jesús: día tercero. Primer acto propio. Amar al Corazón de Jesús



En el Primer Mandamiento de la Ley de Dios: Amarás a Dios sobre todas las cosas, se nos ordena que le reconozcamos, adoremos, amemos y sirvamos a Él sólo, como a nuestro supremo Señor. El amor que debemos a Dios podemos sintetizarlo en el amor al Sagrado Corazón de Jesús.

«Mira el corazón que tanto ha amado a los hombres».
«Este es el fin principal de esta devoción: convertir las almas a su amor» (Sta.Margarita)

1.  ¿SERÁ POSIBLE QUE DIOS PIDA NUESTRO AMOR?


En cuanto Dios no necesita de nosotros: es infinitamente feliz en la gloria de la Trinidad. Busca nuestro amor porque busca nuestra salvación: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente» (Mt 22,37). Cumpliendo el precepto del amor llegaremos a la vida eterna.

2. ¿POR QUÉ HEMOS DE AMAR AL CORAZÓN DE JESÚS?


2.a. Porque lo merece: es el Corazón del Verbo Encarnado, al cual, como Dios, se debe todo amor y adoración. Es el Corazón del Redentor que se ofreció al Padre por la salvación del mundo.

2.b. Porque nos amó primero
  • Nos ha amado como Dios. Desde la eternidad.
  • Nos ha amado también como Hombre: «Nadie amor mayor que éste de dar uno la vida por sus amigos» (Jn 15, 13).
  • Jesús no ha amado solamente a la humanidad en genera sino a cada uno de nosotros en particular. Como dice San Pablo: «Me amó y se entregó por mí» (Gal 2, 20).
2.c. Porque nos ama actualmente con el mismo amor
«Yo estaré siempre con vosotros hasta la consumación del mundo» (Mt 28, 20). Nos ha dado toda clase de bienes y continúa aplicándonos por amor los frutos de su Pasión y de su Cruz.

3. PRÁCTICA DEL AMOR A JESÚS


Mostrar nuestro amor al Corazón de Jesús:

3.a. Con sentimientos (práctica del amor afectivo): Contemplando sus perfecciones y gozándonos de su gloria. Ansiando vivir sólo para Jesús y aprovechando todos los medios que nos permitan unirnos más a Él.

3.b. Con obras (práctica del amor efectivo).
  • Evitar cuanto desagrada al Corazón de Jesús: el pecado y no resistirse a las gracias con las cuales nos llama a una vida mejor y más santa.
  • Hacer cuanto agrada al Corazón de Jesús. Guardar sus preceptos, seguir sus inspiraciones y consejos, obrar con la intención de glorificarle.
  • Prácticas particulares: la Comunión de los Nueve Primeros Viernes y la Consagración: acto plenamente consciente por el que, con el don total de nosotros mismos, damos al Corazón de Jesús absoluta posesión de nuestro ser y nuestra vida, para que disponga libremente de nosotros; y nos comprometemos por nuestra parte a vivir conforme a su voluntad y a buscar su gloria.
*

«Venid a mí». «Quien tenga sed, venga a Mí y beba» (Jn 7, 37). ¡Venga a nosotros, dulcísimo Corazón, tu reino y cesen nuestros temores! ¡Brille el sol de tu caridad, que a todos nos haga hermanos bajo la mirada de nuestro Padre Dios!

viernes, 20 de junio de 2014

Novena al Sagrado Corazón de Jesús: día segundo. Los símbolos del Corazón de Jesús



Los rasgos de la devoción al Corazón de Jesús están explicitados en los símbolos con los que se apareció a Sta.Margarita María de Alacoque y con los que suele representarse en sus imágenes.

1. LAS INSIGNIAS: CRUZ, CORONA DE ESPINAS Y HERIDA DE LA LANZA


1.a. Cruz

Cristo aún continúa con la Cruz. No fue sólo en el Calvario. Hoy se vuelve a crucificar a Cristo.

•    No hay estabilidad religiosa. Muchos hombres no viven la fe porque carecen de una convicción vigorosa, sincera de Dios.

•    Otros le atacan con saña y odio encarnizado. Otros se sienten avergonzados de seguir sus pisadas porque ven que la mayoría no piensa en cosas de religión.

El Corazón de Cristo está deseando incendiar los corazones. Pero muchos, por culpa propia, le vuelven la espalda. Las cosas del mundo, más tangibles y prometedoras en apariencia les llenan más. Cristo no puede menos que resentirse ante estas ingratitudes. Ve que su Pasión a estas almas les resulta inútil.

1.b. Corona de espinas

Gran parte de los cristianos viven muy superficialmente la vida de la gracia: La tibieza de las almas. «Yo sé por tus obras que no eres ni frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente, mas porque eres tibio y no eres caliente ni frío estoy para vomitarte de mi boca» (Ap 3,15-16).

No sienten los latidos del Corazón de Cristo ni en la oración, ni en la recepción de los sacramentos, ni en su vida de contacto con los demás; olvidan fácilmente a Dios y sus obligaciones para con Él. No se esfuerzan en corregirse de sus defectos ni en superar su vida insustancial y frívola

1.c. Herida de la lanza

Cristo, su cruz, es signo de contradicción. Hay gente satánica. Son apóstatas y pretenden que los demás corran su misma suerte. Por eso atacan de mil maneras. Pero ante la impotencia surge el desprecio, la blasfemia.

La reacción del corazón sangrante: El desprecio hiere su majestad divina, su dignidad de Rey y Señor de todo. Pero sobre todo sufre porque se lesiona con ello el bien de las mismas almas. Nos ha creado para el bien, para gozar, y sufre ante el desprecio que el mundo hace a este regalo.

2. LA RESPUESTA A ESTAS TRES INSIGNIAS DEL CORAZÓN DE JESÚS HA DE SER AMOR Y REPARACIÓN


Amor por los que no aman y por los que le ofenden; amor por lo que cada uno no le ha amado.
Reparación y consuelo por la pena y tristeza que siente al verse abandonado, injuriado, crucificado de nuevo, odiado, perseguido...
  • En la Eucaristía (Cuerpo físico).
  • En la Iglesia (Cuerpo místico).
3.  Hemos de ir al Reinado del amor por el medio que el mismo Amor hecho Corazón nos ha dado. Este medio es el Culto y la Devoción a su mismo Corazón, herido de amor y coronado con corona de desamor.

Cuando vivamos de amor por el que murió de amor, entonces nuestras vidas encontrarán su centro y su descanso feliz.