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| La propaganda del Frente Popular señala a sus enemigos: miles de ellos serían asesinados pocos meses después |
«M. Proudhon ha escrito en sus Confesiones de un revolucionario estas notables palabras: "Es cosa que admira el ver de qué manera en todas nuestras cuestiones políticas tropezamos siempre con la teología". Nada hay aquí que pueda causar sorpresa, sino la sorpresa de M. Proudhon. La teología, por lo mismo que es la ciencia de Dios, es el océano que contiene y abarca todas las ciencias, así como Dios es el océano que contiene y abarca todas las cosas» (Donoso Cortés).
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jueves, 19 de febrero de 2015
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: Cáceres-1936: la larga noche del 19 al 20 de febrero
miércoles, 18 de febrero de 2015
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás
domingo, 15 de febrero de 2015
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: “Si quieres…” El misterio de la voluntad de Dios
De nuevo, el Evangelio de la Misa de este Domingo (VI del Tiempo Ordinario, Ciclo B: Mc 1, 40-45) nos narra un milagro de Jesús. En este caso, la curación de un leproso. El evangelista San Lucas, que era médico, precisa que el encuentro tuvo lugar en una ciudad, y que la enfermedad se encontraba ya muy avanzada: «estaba todo cubierto de lepra» (Lc 5, 12).
miércoles, 11 de febrero de 2015
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: Benedicto y Francisco: a los dos años de una renuncia histórica
Hay general coincidencia en calificar de histórica la renuncia de Benedicto XVI el 11 de febrero de 2013[1]. Abdicación papal que tuvo lugar en unas circunstancias que no cuentan con ningún verdadero precedente en dos mil años de cristianismo[2].
Más allá de las justificaciones alegadas por el
protagonista, dos años después seguimos sin conocer con certeza las verdaderas
razones que llevaron al Papa a tomar esa resolución y, por eso, nos abstenemos
de cualquier juicio o interpretación al respecto. Pero eso no significa permanecer
al margen de la realidad ni negar la trascendencia de la decisión.
domingo, 8 de febrero de 2015
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: “Curó a muchos enfermos de diversos males” (Mc 1, 34)
«De modo que, en resumen, los milagros de Cristo son a la vez tres cosas que comienzan con L: Legación, Limosna y Lección. Son el sello de la Legación divina, las credenciales con que el Padre acreditaba a su Enviado y a todo cuanto Él dijera; son una Limosna con que la Compasión de Cristo se inclinaba sobre la miseria humana (“plata ni oro yo no tengo, pero de lo que tengo te doy”); y son al mismo tiempo Lecciones, porque el Señor se arreglaba, a la facción de gran dramaturgo, para dar a esos gestos portentosos el significado recóndito de un misterio de la fe» (Leonardo CASTELLANI, El Evangelio de Jesucristo, Domingo XI después de Pentecostés)
Son muy frecuentes las ocasiones en las que el Evangelio dominical nos presenta alguno de los milagros realizados por Jesucristo a lo largo su vida pública.
En esta ocasión, San Marcos relata la curación de la suegra de San Pedro (V Domingo del Tiempo Ordinario, B: Mc 1, 29-39). No olvidemos que este evangelista puso por escrito la predicación del Príncipe de los Apóstoles [1] y éste recordaría con precisión entrañable un episodio especialmente vinculado a su vida y a la de su familia. Por este detalle, sabemos también que San Pedro dejó la vida del hogar para obedecer a la invitación de Cristo. Por eso dirá más tarde: «nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido» y recibirá la consoladora promesa de Jesús dirigida a todos los que hagan lo mismo (Mc 10, 28-30).
domingo, 1 de febrero de 2015
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: Curación y perdón de los pecados
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| Gustavo Doré: curación de un endemoniado |
domingo, 25 de enero de 2015
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: “Venid, seguidme, y yo os haré pescadores de hombres” (Mc 1, 17)
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| Jacob Willemszoon de Wet: vocación de San Pedro y San Andrés |
En el Evangelio del pasado Domingo leíamos el encuentro entre Cristo y los discípulos del Bautista (Jn 1, 35-42). Aquel había señalado a Jesús como el “Cordero de Dios”, éstos le siguieron movidos, en primera instancia, por las indicaciones de su maestro. El episodio nos recordaba que ser discípulo de Jesús quiere decir seguirle a Él, seguir su camino y que la propia vida del cristiano es un camino de seguimiento de Jesús.
Esta semana, el evangelista San Marcos relata el llamamiento o vocación de los que luego formarían parte del grupo de los Apóstoles (III Domingo del Tiempo Ordinario, B: Mc 1, 14-20).
sábado, 10 de enero de 2015
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: “Tú eres el Hijo mío amado, en Ti me complazco” (Mc 1, 11)
martes, 6 de enero de 2015
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: “Que se postren ante Él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan” (Sal 71, 11)
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| Luis de Morales: "Epifanía" |
Celebra hoy la Liturgia de la Iglesia la fiesta de la Epifanía del Señor. El nombre que la designa viene del griego y es un término compuesto por la preposición “epí” (“sobre”) y la palabra “fanía” (“brillar, alumbrar”). Por lo tanto, “Epifanía” significa “brillar sobre”, es decir, “manifestarse”. Para la salvación de todos los hombres convenía que, ya desde la infancia, el Mediador entre Dios y los hombres se manifestase al mundo entero.
domingo, 4 de enero de 2015
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: Navidad y filiación divina
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| Pila bautismal. Museo de El Bardo (Túnez) |
A lo largo de las diversas celebraciones de estos días de Navidad, la Iglesia presenta a nuestra consideración la múltiple riqueza de los misterios de la Encarnación y la infancia de nuestro Señor Jesucristo que ahora conmemoramos: su nacimiento en Belén, su circuncisión, adoración de los magos, huida a Egipto, vida de hogar en Nazaret…
Este Domingo, la Liturgia nos invita a meditar en uno de los frutos de la Navidad: nuestra elevación a la condición de hijos de Dios por la fe en Jesucristo. Como escuchamos en el Santo Evangelio: «a todos los que lo recibieron, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios: a los que creen en su nombre» (Jn 1, 12).
sábado, 3 de enero de 2015
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: Al nombre de Jesús, toda rodilla se doble
El Domingo posterior a la Octava de Navidad aparece ligado en la liturgia romana tradicional a la veneración del Nombre de Jesús. Después de haber hecho memoria el 1 de enero del momento en que le fuera impuesto, en la ceremonia de la circuncisión, ahora se le dedica una fiesta propia.
El primer propulsor de esta devoción fue el franciscano San Bernardino de Siena (1380-1444) que estableció y propagó la representación de las tres primeras letras del Nombre de Jesús (IHS) rodeadas de rayos. Rápidamente se extendió por Italia, favorecida por San Juan de Capistrano (1386-1456). Clemente VII concedió a la Orden de San Francisco el privilegio de celebrar una fiesta especial y sucesivamente extendió Roma este privilegio a las distintas Iglesias.
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| ALONSO CANO: San Juan de Capistrano y San Bernardino de Siena |
El primer propulsor de esta devoción fue el franciscano San Bernardino de Siena (1380-1444) que estableció y propagó la representación de las tres primeras letras del Nombre de Jesús (IHS) rodeadas de rayos. Rápidamente se extendió por Italia, favorecida por San Juan de Capistrano (1386-1456). Clemente VII concedió a la Orden de San Francisco el privilegio de celebrar una fiesta especial y sucesivamente extendió Roma este privilegio a las distintas Iglesias.
jueves, 1 de enero de 2015
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: Al octavo día… (Lc 2, 21)
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| Circuncision: iglesia de la Asunción de Berzosa de Bureba [*] |
Además, la Iglesia celebra hoy de un modo especial el misterio de la Maternidad divina de la siempre Virgen María, cooperadora en la gran obra de la salvación de los hombres.
I. La circuncisión era un rito instituido por el Señor (Gen 17, 10-14) que lo impuso a Abrahán para señalar como con una marca y contraseña a los que pertenecían al pueblo de Dios y distinguirlos de los infieles. La circuncisión del Antiguo Testamento se diferenciaba de otras prácticas semejantes llevadas a cabo por pueblos del entorno de Israel por su significado esencial y exclusivamente religioso: su carácter de sello de la alianza con Dios.
«Jesucristo de ninguna manera estaba sujeto a la ley de la circuncisión, porque ésta era para los siervos y pecadores, y Jesucristo era verdadero Hijo de Dios, autor de la ley y la misma santidad […] Jesucristo quiso ser circuncidado sin obligarle la ley porque, habiendo por amor nuestro tomado sobre sí nuestros pecados, quiso llevar la pena de ellos y comenzar desde los primeros días de su vida a lavarlos con su sangre» [1].
Aunque no llegaba a justificar a nadie por sí sola (como expone magistral y sucintamente San Pablo: Rm 4, 11), para los judíos antes de Cristo la circuncisión constituía una especie de Bautismo, era el primer e imprescindible sacramento de la Antigua Alianza [2]. Pero estaba prescrita sólo para Abrahán y sus descendencia hasta los tiempos del Redentor.
El Bautismo, en cambio, es ley para todos los pueblos, hasta el fin del mundo. La circuncisión era una señal corporal, el Bautismo no consiste sólo en un signo externo sino que encierra en sí la gracia y comunica bienes muchos más elevados, espirituales y celestiales [3]. «El Sacramento del Bautismo confiere la primera gracia santificante, por la que se perdona el pecado original, y también los actuales, si los hay; remite toda la pena por ellos debida; imprime el carácter de cristianos; nos hace hijos de Dios, miembros de la Iglesia y herederos de la gloria y nos habilita para recibir los demás sacramentos» [4].
II. Cristo estableció que todo hombre, sin distinción de sexo, de edad o de condición puede y debe recibir el Bautismo.
De ahí que no haya que retrasar innecesariamente ni diferir hasta que sean mayores el bautismo de los niños. En primer lugar por el peligro de muerte, aunque esta circunstancia sea mucho menos relevante en nuestra sociedad que en otros lugares o épocas históricas pero, sobre todo, porque los niños nacen manchados con el pecado original y no tienen otro medio para recibir la gracia santificante que el bautismo. Por eso conviene bautizar a los pequeños para que, formados desde la infancia en la vida cristiana, perseveren con mayor firmeza en la fe recibida [5].
Al igual que ocurría con la circuncisión del Antiguo Testamento, al que es bautizado se le impone también el nombre, que debe ser el de un santo para colocarlo bajo la protección de un celestial patrono y para que se aliente a la imitación de sus ejemplos [5].
III. «En este día en que ponemos el principio de nuestro año civil, vienen a propósito los consejos del gran Apóstol, advirtiendo a los fieles la obligación que tienen de santificar el tiempo que se les concede. Renunciemos, pues, a los deseos mundanos; vivamos con sobriedad, justicia y piedad; nada debe distraernos del ansia de esa bienaventuranza que esperamos. El gran Dios y Salvador Jesucristo, que se nos revela estos días en su misericordia para adoctrinarnos, volverá un día en su gloria para recompensarnos. El correr del tiempo nos advierte que se acerca ese día; purifiquémonos y hagámonos un pueblo agradable a los ojos del Redentor, un pueblo dado a las buenas obras» [7]. ___________________________
[1] Catecismo Mayor de San Pío X.
[2] En el período de la ley natural –o sea, antes de la ley mosaica- hubo, de hecho, algunos sacramentos (Sentencia más probable). En el período de la ley escrita –o sea, desde Moisés hasta Cristo- hubo verdaderos sacramentos (cierta en teología). En la ley evangélica existen siete verdaderos sacramentos instituidos por Cristo (De fe, expresamente definida). «Can. 1. Si alguno dijere que los sacramentos de la Nueva Ley no fueron instituidos todos por Jesucristo Nuestro Señor, o que son más o menos de siete, a saber, bautismo, confirmación, Eucaristía, penitencia, extremaunción, orden y matrimonio, o también que alguno de éstos no es verdadera y propiamente sacramento, sea anatema. Can. 2. Si alguno dijere que estos mismos sacramentos de la Nueva Ley no se distinguen de los sacramentos de la Ley Antigua, sino en que las ceremonias son otras y otros los ritos externos, sea anatema» (Concilio de Trento, in Enrique DENZINGER, Magisterio de la Iglesia, Barcelona: Herder, 1963, nº 844-845).
[3] Cfr. Mons. STRAUBINGER, Santa Biblia¸ in Gen 17, 10ss
[4] Catecismo Mayor de San Pío X.
[5] CIC, canon 867, § 1 «Los padres tienen obligación de hacer que los hijos sean bautizados en las primeras semanas; cuanto antes después del nacimiento, e incluso antes de él, acudan al párroco para pedir el sacramento para su hijo y prepararse debidamente. § 2 Si el niño se encuentra en peligro de muerte, debe ser bautizado sin demora».
[6] CIC, canon 855 «Procuren los padres, los padrinos y el párroco que no se imponga un nombre ajeno al sentir cristiano».
[7] Tit 2, 11-15. Prospero GUERANGUER OSB, El Año Litúrgico, I, Burgos: Aldecoa, 1954, págs. 356-357.
[*] FUENTE DE LA IMAGEN: http://jmcalzada.blogspot.com.es/2011/05/berzosa-de-bureba.html
Publicado en Adelante la Fe
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| Ángel David Martín Rubio |
sábado, 27 de diciembre de 2014
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: La historicidad de la matanza de los Inocentes
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| Angelo Visconti: "Matanza de los inocentes" |
Alrededor del 28 de diciembre resulta cada vez más frecuente leer o escuchar en los medios de comunicación alguna alusión a la matanza de los inocentes, decretada por el rey Herodes y conmemorada litúrgicamente en dicha fecha, desposeyéndola de carácter histórico y convirtiéndola en un episodio, como mucho, de carácter simbólico.
jueves, 25 de diciembre de 2014
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: Hoy se manifestó a todos los hombres la gracia de Dios
«Se llama día del nacimiento del Señor a la fecha en que la Sabiduría de Dios se manifestó como niño y la Palabra de Dios, sin palabras, emitió la voz de la carne. La divinidad oculta fue anunciada a los pastores por la voz de los ángeles e indicada a los magos por el testimonio del firmamento.
Con esta festividad anual celebramos, pues, el día en que se cumplió la profecía: “La verdad ha brotado de la tierra y la justicia ha mirado desde el cielo”. La verdad que mora en el seno del Padre ha brotado de la tierra para estar también en el seno de una madre […] La verdad a la que no le basta el cielo, ha brotado de la tierra para ser colocada en un pesebre» (San Agustín, Sermón 185).
«Y el Verbo se hizo Carne y puso su morada entre nosotros» (Jn 1, 14) El Verbo de Dios se ha encarnado para redimir al género humano después del pecado y el Prólogo del Evangelio de San Juan (Jn 1, 1-14; Misal Romano, 25-diciembre, Misa del día) nos muestra cómo Jesucristo, Dios y hombre verdadero, es la revelación del Padre y todo aquel que cree en Él recibe el don de ser hecho hijo de Dios (Jn 1, 12).
domingo, 21 de diciembre de 2014
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: En la espera de Cristo con Santa María y San José
«¡Oh Llave de David, y cetro de la casa de Israel, que abres, sin que nadie pueda cerrar, y cierras, sin que nadie pueda abrir! ¡Ven, y saca de su prisión a los cautivos sentados en tinieblas y en las sombras de la muerte» (Antífona del Magníficat, 20-diciembre)
La primera lectura de la Misa de este cuarto Domingo de Adviento nos presenta una de las más importantes profecías que anunciaron la venida del Mesías en el Antiguo Testamento (2 Sam 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16).
jueves, 18 de diciembre de 2014
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: No todas las religiones son iguales: identidad católica y relativismo religioso
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| Cardenal Martini: Milán, 1994 |
domingo, 14 de diciembre de 2014
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: Alegraos: el Señor está cerca
lunes, 8 de diciembre de 2014
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: Tota pulchra es Maria
La Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen es la más solemne de todas las que celebra la Iglesia en este Santo tiempo de Adviento. Además, ninguno de los Misterios de María Santísima está más conforme con los motivos de oración y meditación que nos propone la Liturgia de la Iglesia durante este período de esperanza.
La intención de esta Fiesta no es sólo conmemorar el momento en que comenzó la vida de la Virgen María en el seno de su madre Santa Ana, sino también honrar el sublime privilegio en virtud del cual fue preservada del pecado original, al que nos hallamos sujetos, por decreto supremo y universal, todos los descendientes de Adán, desde el instante en que somos concebidos.
El 8 de diciembre de 1854, el papa Pío IX, por Bula dogmática, y con el consentimiento de todo el Episcopado católico, definió solemnemente como artículo de fe la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen. «Dios otorgó a la Santísima Virgen este privilegio porque convenía a la santidad y majestad de Jesucristo que la Virgen destinada a ser su madre no fuese ni un instante esclava del demonio» (Catecismo Mayor).
I. «Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje, éste te aplastará la cabeza, y tu le aplastarás el calcañar» (Gen 3, 15; vulgata).
Brilla aquí el primer rayo de luz después del primer pecado del hombre. En el mismo instante de la caída, el corazón paternal de Dios anuncia la futura reparación y salvación por medio de Cristo
Al triunfo del Salvador va asociada su Madre: «Tota pulchra es, Maria: et macula originalis non est in te» - «Eres toda Hermosa María, y en ti no hay mancha de pecado original» (Misal Romano, 1962: 8-diciembre, Alleluia). Así canta la Iglesia en este día y, si en verdad hay una criatura que pueda considerarse hermosa, es la Virgen Santísima. En ella, desde el primer instante de su existencia, está la plenitud de la gracia; «llena de gracia», la llama el Arcángel en su saludo (Lc 1, 28). Por eso se ponen en su boca aquellas palabras que la Escritura dice de la Sabiduría divina: «Yo soy la Madre del Amor Hermoso» (Ecclo 24,24). Un amor hermoso porque tiene como principio y como fin al Dios tres veces santo, que es toda la Hermosura, toda la Bondad y toda la grandeza.
II. La maternidad divina de María es el fundamento de éste y todos los privilegios marianos.
En la 2ª Lectura de la Misa (Ef 1, 3-6) vemos cómo el Eterno Padre nos predestinó para ser hijos suyos. Gracia que Dios nos otorga, según el designio de su eterna misericordia, dándonos en Cristo, con Cristo y por Cristo, participación de la propia divinidad que nos ofrece a sus hijos, igualándonos al Unigénito.
Así se cumplió la promesa de Dios a nuestros primeros padres en el Paraíso: hemos sido redimidos por la Sangre de su Hijo, el Verbo de Dios encarnado, el hijo de Santa María siempre Virgen y, nosotros mismos, somos hijos de sus dolores maternales.
Por eso María Inmaculada es gloria de la humanidad redimida en Cristo y alegría de los fieles. Además, para nosotros, españoles, está fiesta resulta especialmente memorable pues aclamamos a la Inmaculada por celestial Patrona:
Mostrémonos dignos de nuestros antepasados por la devoción al Misterio de la Inmaculada Concepción. Seremos verdaderamente devotos de María cuando sepamos ser verdaderos adoradores de su Hijo.
Que el gozo de este día se concrete en propósitos eficaces de ser como Jesucristo pide y exige de nosotros, de ser puntos luminosos en medio de la oscuridad de este mundo. Será el mejor obsequio que podremos ofrecer a nuestra Madre en su día.
Como españoles y cristianos aprendamos a invocar a María como Madre para que vayamos creciendo cada día en amor a la Virgen y que Ella nos vaya haciendo cada día más semejantes a su Hijo Jesucristo.
Publicado en Adelante la Fe
La intención de esta Fiesta no es sólo conmemorar el momento en que comenzó la vida de la Virgen María en el seno de su madre Santa Ana, sino también honrar el sublime privilegio en virtud del cual fue preservada del pecado original, al que nos hallamos sujetos, por decreto supremo y universal, todos los descendientes de Adán, desde el instante en que somos concebidos.
El 8 de diciembre de 1854, el papa Pío IX, por Bula dogmática, y con el consentimiento de todo el Episcopado católico, definió solemnemente como artículo de fe la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen. «Dios otorgó a la Santísima Virgen este privilegio porque convenía a la santidad y majestad de Jesucristo que la Virgen destinada a ser su madre no fuese ni un instante esclava del demonio» (Catecismo Mayor).
I. «Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje, éste te aplastará la cabeza, y tu le aplastarás el calcañar» (Gen 3, 15; vulgata).
Brilla aquí el primer rayo de luz después del primer pecado del hombre. En el mismo instante de la caída, el corazón paternal de Dios anuncia la futura reparación y salvación por medio de Cristo
«La descendencia de la mujer vencerá al demonio de la misma manera que el hombre aplasta la cabeza de una serpiente. La descendencia de la mujer es, en general, el género humano; más principalmente, el Salvador Jesucristo que es la Cabeza de toda la humanidad. Contiene, pues, este versículo el primer anuncio del futuro Redentor. Se le da por ello el nombre de “Protoevangelio” (“primera Buena nueva”)». (Vaccari cit. por Mons. Straubinger, Santa Biblia, in loc. cit.).
Al triunfo del Salvador va asociada su Madre: «Tota pulchra es, Maria: et macula originalis non est in te» - «Eres toda Hermosa María, y en ti no hay mancha de pecado original» (Misal Romano, 1962: 8-diciembre, Alleluia). Así canta la Iglesia en este día y, si en verdad hay una criatura que pueda considerarse hermosa, es la Virgen Santísima. En ella, desde el primer instante de su existencia, está la plenitud de la gracia; «llena de gracia», la llama el Arcángel en su saludo (Lc 1, 28). Por eso se ponen en su boca aquellas palabras que la Escritura dice de la Sabiduría divina: «Yo soy la Madre del Amor Hermoso» (Ecclo 24,24). Un amor hermoso porque tiene como principio y como fin al Dios tres veces santo, que es toda la Hermosura, toda la Bondad y toda la grandeza.
II. La maternidad divina de María es el fundamento de éste y todos los privilegios marianos.
En la 2ª Lectura de la Misa (Ef 1, 3-6) vemos cómo el Eterno Padre nos predestinó para ser hijos suyos. Gracia que Dios nos otorga, según el designio de su eterna misericordia, dándonos en Cristo, con Cristo y por Cristo, participación de la propia divinidad que nos ofrece a sus hijos, igualándonos al Unigénito.
Así se cumplió la promesa de Dios a nuestros primeros padres en el Paraíso: hemos sido redimidos por la Sangre de su Hijo, el Verbo de Dios encarnado, el hijo de Santa María siempre Virgen y, nosotros mismos, somos hijos de sus dolores maternales.
Por eso María Inmaculada es gloria de la humanidad redimida en Cristo y alegría de los fieles. Además, para nosotros, españoles, está fiesta resulta especialmente memorable pues aclamamos a la Inmaculada por celestial Patrona:
«Porque el culto y el amor a la Virgen María de tal manera está encendido en los corazones españoles, que se halla enlazado con toda su historia y brilla como una honrosa distinción en el espíritu de sus hijos. No hay acto nacional de trascendental importancia en que no aparezca la imagen de María» (Vázquez de Mella).
Mostrémonos dignos de nuestros antepasados por la devoción al Misterio de la Inmaculada Concepción. Seremos verdaderamente devotos de María cuando sepamos ser verdaderos adoradores de su Hijo.
Que el gozo de este día se concrete en propósitos eficaces de ser como Jesucristo pide y exige de nosotros, de ser puntos luminosos en medio de la oscuridad de este mundo. Será el mejor obsequio que podremos ofrecer a nuestra Madre en su día.
Como españoles y cristianos aprendamos a invocar a María como Madre para que vayamos creciendo cada día en amor a la Virgen y que Ella nos vaya haciendo cada día más semejantes a su Hijo Jesucristo.
Publicado en Adelante la Fe
| Ángel David Martín Rubio |
sábado, 6 de diciembre de 2014
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: Preparad el camino del Señor
Evangelio Dominical
En la primera lectura de la Misa de este segundo Domingo de Adviento (Is 40, 1-5. 9-11), Isaías que había vaticinado la cautividad del pueblo hebreo en Babilonia, le consuela ahora con la profecía de su libertad: se acabó su aflicción y está perdonada su maldad.
Para proclamar su anuncio, el profeta se sirve de la imagen de los mensajeros o pregoneros que en la antigüedad se encargaban de anunciar la llegada de los reyes, requiriendo a los habitantes para que arreglasen los caminos y alejasen los obstáculos. Ello obligaba a rellenar valles y hondonadas, rebajar montes y colinas, enderezar sendas torcidas... (vv. 3-4).
lunes, 1 de diciembre de 2014
ÁNGEL DAVID MARTÍN RUBIO: ¿Rezamos al mismo Dios?
En relación con los comentarios que ha provocado alguna noticia de efímera actualidad y reiterada escenificación en los últimos años, puede ser oportuno recordar y precisar algunos conceptos que ya expusimos en otra ocasión acerca del Misterio de la Santísima Trinidad.
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