«La aviación enemiga, siguiendo su criminal costumbre de bombardear
poblaciones
indefensas de la retaguardia, sin finalidad militar alguna, ha
bombardeado hoy
la capital de Cáceres con cinco aviones causando muertos y
heridos en la
población civil, la mayor parte mujeres y niños. Este criminal
proceder obliga a
llevar a cabo las naturales y prontas represalias que ya
hemos tenido que
ejercer en otras ocasiones iguales»
«M. Proudhon ha escrito en sus Confesiones de un revolucionario estas notables palabras: "Es cosa que admira el ver de qué manera en todas nuestras cuestiones políticas tropezamos siempre con la teología". Nada hay aquí que pueda causar sorpresa, sino la sorpresa de M. Proudhon. La teología, por lo mismo que es la ciencia de Dios, es el océano que contiene y abarca todas las ciencias, así como Dios es el océano que contiene y abarca todas las cosas» (Donoso Cortés).
martes, 27 de julio de 2010
Julio-1937: Cáceres bajo las bombas del Frente Popular
viernes, 16 de julio de 2010
La Embajada de Francia reconoce un trabajo de investigación de Moisés Domínguez sobre René Brut
El Boletín de la Embajada de Francia en España (Recherche, Développement, Innovation. La lettre du service scientifique de l’ambassade de France) ha publicado en su número de julio de 2010 una referencia del magnífico trabajo de Moisés Domínguez sobre René Brut titulado «Testimonios gráficos de la represión en la provincia de Badajoz. La leyenda y la investigación histórica sobre las escenas filmadas por René Brut», que se presentó al III Congreso Internacional sobre la II República y la Guerra Civil. La otra memoria, Madrid, CEU- Universidad San Pablo, celebrado en noviembre de 2008 y cuyas actas están en prensa.
http://historiademonesterio.blogspot.com/2010/07/la-embajada-de-francia-reconoce-un.html
jueves, 17 de junio de 2010
viernes, 11 de junio de 2010
martes, 25 de mayo de 2010
Imágenes de la presentación del libro: "Las matanzas de Badajoz"
Entrevista realizada a Moisés Domínguez,por Badajoz On Line, tras la presentación del libro, el pasado jueves, 20 de mayo de 2010.
lunes, 10 de mayo de 2010
Presentación del libro: "La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda"
martes, 4 de mayo de 2010
García Atadell, un socialista ejecutado en Sevilla en 1937: otra víctima del franquismo

Milicia Popular. Diario del 5º Regimiento de Milicias Populares
Madrid, 26 de agosto de 1936
Agapito García Atadell era un socialista responsable de las llamadas Milicias de Investigación con la que se dedicó a toda clase de robos, saqueos y asesinatos en el Madrid rojo. De sus actividades, convenientemente camufladas, daba cuenta con frecuencia la prensa.
Finalmente abandonó España acompañado de dos de sus secuaces, alegando que precisaba realizar un servicio de contraespionaje en la ciudad francesa de Marsella donde procedió a vender una partida de joyas procedentes de sus rapiñas, embarcándose a continuación con intención de pasar a América del Sur.
Al hacer escala en Tenerife, fue detenido por agentes de policía nacionales, conducido a Sevilla, sometido a juicio y fusilado.
CHECA SOCIALISTA DE GARCÍA ATADELL
(Del libro: La dominación roja en España, pp. 129-131
En el mes de agosto de 1936 el Gobierno del Frente Popular hizo numerosos nombramientos de Agentes de Policía, que recayeron casi exclusivamente en antiguos afiliados al partido socialista, como elementos de confianza para el régimen. Un numeroso grupo de estos improvisados Agentes de la Autoridad fue agregado a la Brigada de Investigación Criminal, funcionando dentro de ella de manera autónoma, bajo el mando del antiguo militante socialista Agapito García Atadell, tipógrafo, personalmente adicto a Indalecio Prieto. Este grupo socialista de nuevos Agentes de Policía bien pronto se desligó de su nominal relación de dependencia respecto de la Brigada de Investigación Criminal, y se trasladó a un hotel incautado en la calle de Martínez de la Rosa, número 1, asumiendo la denominación de Milicias Populares de Investigación de García Atadell
El personal de la «checa» se componía de cuarenta y ocho agentes, todos ellos de nuevo nombramiento, actuando como segundo Jefe Angel Pedrero García, y como Jefes de Grupo, Luis Ortuño y Antonio Albiach Chiralt.
La Brigada de Atadell gozaba para la realización de sus tropelías no sólo de autoridad oficial, sino de la plena asistencia de la Agrupación Socialista Madrileña y de la minoría parlamentaria del partido socialista, cuyos miembros—e incluso algún Ministro socialista, como Anastasio de Gracia—acudían a visitar la «checa» y a alentar a sus componentes. La Prensa marxista publicaba continuas informaciones de elogio para la Brigada de Atadell, así como fotografías del Jefe de la misma y de la visita de personalidades políticas y parlamentarias socialistas a la «checa». (En el correspondiente anexo se insertan algunas de estas noticias y fotografías.)
Por orden del Ministro de la Gobernación rojo, Angel Galarza, fue detenida y asesinada por la Brigada de Atadell la periodista, de nacionalidad francesa, Carmen de Bati, y detenido el periodista don Luis Calamita y Ruy-Wamba, adversario político de Angel Galarza, habiendo sido extraído luego de la cárcel, por orden expresa del Director de Seguridad y asesinado dicho Sr. Calamita. (Documentos 2 a 5).
Son muy numerosos los asesinatos cometidos por la «checa» de Atadell ; pero principalmente se dedicaba esta «checa» a robos de importancia, acumulando un verdadero tesoro, buena parte del cual se llevó consigo en su huida Agapito García Atadell.
La clave de los éxitos que en su campaña persecutoria alcanzó la «checa» de Atadell se encontraba en la asidua información que sobre la ideología política y religiosa, y muy especialmente sobre la posición económica de sus futuras víctimas, le suministraba la organización sindical socialista de los porteros de Madrid, cuyos diarios informes acerca de los inquilinos eran recogidos en la propia «checa» por un Comité de miembros de la misma, también porteros de profesión.
Los detenidos por la Brigada de Atadell que eran condenados a muerte por el Comité de la «checa» eran conducidos en automóvil por los propios Agentes de la Brigada a la Ciudad Universitaria y otras afueras de Madrid, donde se les asesinaba.
Entre las muchas víctimas de la «checa» de Atadell pueden mencionarse D. Luis Chico Montes, D. Luis Rodríguez Villar, don Agustín Corredor Florencio, D. Francisco Gonzalo Herrera, D. Miguel Fermín Imaz, D. Julián Apesteguía Urra, D. Pedro Fernández Molina, D. Rafael Benjumea Medina, D. Pedro Sáinz Marqués, D. Aurelio García Contento, D. Simón Serrano Benavides, doña Emiliana Castilblánquez Amores, doña Dolores Flores Castilblánquez, D. Doroteo Céspedes Marañón, D. León López de Longoria y Morán, D. Diego Benjumea Burín, D. Antonio y D. Bernardo Vidal Díaz, D. Víctor Delgado Aranda, D. José Agulló Lloret, D. Luis García Dopico, D. Carlos Bartolomé Capelo, D. Antonio Cumellas Alsina, D. Ricardo Beltrán Flores, D. Mariano Carrascosa Jaquotot, D. Mariano Poyuelo Pollán, don Emilio Picón Hernández, D. Julio Martínez Jaime, D. Juan Galduch Guerra, D. Rafael Calvo de León y Torrado y D. José Villanueva Tormo.
A fines de octubre de 1936 Agapito García Atadell, acompañado de dos secuaces de su confianza llamados Luis Ortuño y Pedro Penabad, pretextando un servicio de contraespionaje, abandonaron Madrid con cuanto dinero y alhajas de fácil transporte obtenidas en sus saqueos pudieron llevarse, y embarcaron para Marsella, donde vendieron los brillantes que llevaban, reembarcando a continuación para América ; pero habiendo tocado el barco que los conducía en el puerto canario de Santa Cruz de la Palma, afecto al Movimiento Nacional, fueron aprehendidos Agapito García Atadell y Pedro Penabad, que sometidos a proceso, fueron ejecutados por virtud de sentencia dictada en la ciudad de Sevilla por un Tribunal militar.
La Prensa del Frente Popular, antes tan pródigo en los elogios a la Brigada Atadell, al hacerse pública su fuga profirió toda clase de insultos contra el fugitivo, publicando noticias como la que seguidamente se reproduce, que une a su violencia de lenguaje muy escasa exactitud informativa :
El periódico de Madrid Política—que en su número del 30 de Septiembre de 1936 había escrito en elogio de Atadell una crónica titulada «Organismos regenerados.—La nueva Policía de la República»—inserta en su número de 26 de noviembre del mismo año, en la primera columna de su página dos, lo siguiente : "No hay perdón para los traidores. García Atadell y sus cómplices serán traídos a España.—Valencia 25. El Subsecretario de Justicia ha manifestado que había tenido una conferencia con el Teniente Fiscal del Tribunal Supremo sobre la rápida tramitación del expediente de extradición de Agapito García Atadell y sus cómplices Penabad y Ortuño, detenidos en Francia en virtud de un servicio extraordinario, montado por la Policía española.»
Entre los documentos que se reproducen en el anexo que sigue figuran fotografías de los cadáveres de algunas de las víctimas de la «checa» de García Atadell, cuyas detenciones habían sido publicadas por la Prensa roja. También se insertan reproducciones fotográficas de los documentos—ya publicados en otra ocasión por el Gobierno español—que acreditan la activa participación de Angel Galarza en el asesinato de su adversario personal Sr. Calamita, detenido en virtud de sus órdenes por la Brigada de Atadell.
Desaparecido el jefe de la «checa», ésta se disuelve al poco tiempo, en noviembre del año 1936 ; pero, no obstante, sus principales componentes son designados en 1937 para desempeñar los mandos de los distintos departamentos del Servicio de Información Militar, creado por el Ministro de Defensa, Indalecio Prieto, que atribuyó la jefatura del nuevo organismo represivo en Madrid, a Angel Pedrero, antiguo subjefe de la «checa» de García Atadell.
lunes, 3 de mayo de 2010
El mito de Badajoz: historia frente a propaganda. Entrevista a Moisés Domínguez en "Radio Libertad"
domingo, 2 de mayo de 2010
"La chapuza del juez Garzón" por Arcadi Espada
El juez Garzón tiene un objetivo: demostrar que el general Franco y sus rebeldes tenían un plan de exterminio de buena parte de la población española. Esto es lo que aproximaría la Guerra Civil al genocidio nazi y lo que haría de la instrucción que trata de culminar un nuevo Nüremberg, aun virtual. Al juez no le bastan las evidencias fácticas de las matanzas del ejército nacional, porque podrían ser fácilmente calificadas como hechos de guerra. Necesita que antes del primer disparo algún documento pruebe que los rebeldes eran conscientes de que necesitarían matar a media España, que estaban claramente dispuestos a hacerlo y que ya lo habían planeado.
El juez busca, en realidad (y cárguese a su instrucción la moral de las analogías que vendrán), una suerte de documento de Wannsee, la conferencia de jefes nazis donde probablemente se decidió la destrucción de los judíos europeos. El magistrado ha dado legalidad a expresiones como guerra de exterminio aplicada a la Guerra Civil o crímenes contra la Humanidad aplicada a las matanzas del ejército franquista.
Es probable que cuando logre demostrar que Franco y su ejército trataron a los republicanos como Hitler a los judíos (esto es matándoles por ser republicanos, incluidos hombres, mujeres y niños, y con total independencia de su conducta) habrá dado el paso decisivo hacia la palabra que implora. La palabra es genocidio.
Los escasos documentos que el juez ha presentado sobre esta premeditación tienen poco valor, y la mayoría no pasan de ser arengas, convenientemente sedientas de sangre, pronunciadas sobre todo por la chusquería de la rebelión. Sin embargo, hay un documento que sobresale. Es la entrevista que el periodista americano Jay Allen hizo a Franco, en la ciudad de Tetuán, a finales de julio de 1936. Probablemente la primera entrevista al general después de la rebelión. Esta es la cita textual del auto del juez:
«Finalmente, el General Francisco Franco en unas declaraciones efectuadas en Tánger [no: la entrevista se hizo en Tetuán, aunque esté fechada en Tánger] el 27 de Julio de 1936 al periodista Jay Allen, del Chicago Daily Tribune dijo:
'Nosotros luchamos por España. Ellos luchan contra España. Estamos resueltos a seguir adelante a cualquier precio.' (12)
Allen: 'Tendrá que matar a media España', dije. Entonces giró la cabeza, sonrió y mirándome firmemente dijo:
'He dicho que al precio que sea'.
Es decir -afirma Allen- que 'estaba dispuesto a acabar con la mitad de los españoles si ello era necesario para pacificar el país'. (13)».
Para elaborar este párrafo Garzón acude, según sus palabras, a dos fuentes. Las primeras palabras de Franco las endosa a un libro publicado en 2008: Federación Guerrillera de León-Galicia. El último Frente. Resistencia Armada Antifranquista en España 1939-1952. Las últimas líneas «Es decir [...] el país» están atribuidas en lo sustancial a Santos Juliá y su libro Víctimas de la Guerra Civil, Madrid, Temas de Hoy, 1999. Por el contrario las líneas centrales no tienen fuente conocida, aunque coinciden con las publicadas por la revista libertaria Rojo y negro en un documento llamado: La guerra civil fue una guerra de exterminio.
Dada la importancia de la pieza de convicción, el juez podría haber ido, directamente, a la fuente original: el artículo publicado por Allen en The Chicago Daily Tribune los días 28 y 29 de julio de 1936. Se trata de un artículo de interés. Obviamente lo primero que se desprende de su lectura es que la posibilidad de matar a media España es sugerida por el periodista: lo que en el argot del oficio se conoce por arrancar un titular y lo que ha permitido que por playas, valles y montañas mediáticos haya empezado a circular que Franco tenía previsto matar a media España. No sólo eso. Este es el diálogo original:
[Allen] «Then no truce, no compromise is possible?»
[Franco] «No. No, decidedly, no. We are fighting for Spain. They are fighting against Spain. We will go on at whatever cost».
[Allen] «You will have to shoot half of Spain», I said. He shook his head, smiled and then, looking at me steadily: «I said whatever the cost».
En el párrafo hay una expresión difícil de interpretar: He shook his head. Una frase compatible con mover, sacudir, negar, siempre con la cabeza. Un campo semántico dudoso. No parece muy verosímil que, habiéndole dicho Allen de matar a media España, Franco asintiera, sonriera (smiled) y culminara, mirándolo fijamente [looking at me steadily]: «A cualquier precio» [I said whatever the cost]. Como mínimo la sonrisa se la podría haber evitado.
Para complicar el panorama hay otra evidencia. Allen publicó una segunda versión de la entrevista en The London News Chronicle los días 29 de julio y 1 agosto de 1936. Por desgracia no he podido hallar el original inglés. Sin embargo sí dispongo de una traducción al español. Dice así el párrafo que interesa:
[Allen]: «¿Eso significa que tendrá que matar a la mitad de España? El general Franco sacudió la cabeza con sonrisa escéptica, pero dijo: 'Repito, cueste lo que cueste'». Lo admito: tal vez el escepticismo que parece adjudicarle Allen tuviera la explicación de que la mitad le parecieran pocos.
La crónica da problemas no sólo filológicos al empeño de Garzón. Puede que hubiera proyectado el exterminio; pero en relación a los políticos republicanos parecía optar por la vía lenta:
[Allen] «¿Qué va a ocurrir con los políticos de la república?».
[Franco] «Nada. Tendrán que ponerse a trabajar», ha dicho simplemente.
[Allen] «Esta noche me he enterado en Tetuán de que a todos los partidarios del Frente Popular, actualmente en el gobierno, en Ceuta, Tetuán y Melilla les han colocado grilletes y los han puesto a trabajar en las carreteras bajo el sol implacable del verano».
Hay algo más. En la entrevista Franco se propone varias veces como el pacificador de España. Desde luego, y como se acabó viendo, la paz es muy compatible con los cementerios. Puede que el precio de la victoria franquista fuese el exterminio; pero, para Hitler (al que sólo ha salvado de Garzón el ser ya cosa juzgada), la victoria era el exterminio. Franco se veía a sí mismo en la conversación con Allen como el Gran Pacificador. Y algo más:
[Allen] «¿Qué haría su Gobierno si venciera?»
[Franco]: «Yo establecería una dictadura militar y más tarde convocaría un plebiscito nacional para ver lo que el país quiere. Los españoles están cansados de política y de políticos.»
[Allen] «Su gobierno ¿será una dictadura civil o militar?». Franco, que apenas medía metro y medio, y que sólo tenía 43 años, sonrió:
[Franco] «Una dictadura militar y, más tarde, haríamos un plebiscito para que la nación decida qué quiere», dijo.
Aunque no es descartable que el juez sólo vea en estas palabras una nueva manifestación del siniestro plan. El exterminio como una forma cómoda de ganar plebiscitos.
El repaso de las piezas de Allen encaradas con el auto de Garzón se convierte al final en una desmoralizadora filología. La evidencia de que semejante chapucería instructora, altamente publicitada, se haya hecho en nombre de los muertos de la España democrática sólo puede suponer para ellos un nuevo agravio. O para decirlo en palabras de Josep María Fábregas: «El problema de que Garzón instruya sobre la Guerra Civil es que Franco saldría absuelto».
sábado, 24 de abril de 2010
jueves, 8 de abril de 2010
El mito de Badajoz: historia frente a propaganda

PULSE SOBRE LA IMAGEN PARA LEER EL PRÓLOGO
La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda
Autores: Francisco Pilo, Moisés Domínguez y Fernando de la Iglesia
Editorial Libros Libres, Madrid, 2010.
ISBN 978-84-92654-28-4.
333 páginas.
Lugares on line donde se pueden adquirir ejemplares:
Criteria, Club de Lectores
Libros libres
sábado, 27 de marzo de 2010
La Represión Republicana: Intervención en el III Congreso Internacional sobre la II República y la Guerra Civil
martes, 16 de marzo de 2010
COMUNICADO DE LA ASOCIACION PARA LA DEFENSA DEL VALLE DE LOS CAIDOS
lunes, 22 de febrero de 2010
PROPUESTA DE MANIFIESTO PARA HISTORIADORES EN TORNO AL VALLE DE LOS CAÍDOS
sábado, 6 de febrero de 2010
martes, 19 de enero de 2010
martes, 17 de noviembre de 2009
CAPITULARES DE CORIA, VÍCTIMAS DE LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA
Publicado en Iglesia en Coria-Cáceres; 15-noviembre-2009
El pasado 6 de noviembre se ha celebrado por segundo año consecutivo la conmemoración litúrgica de los Mártires Españoles del siglo XX consagrada a las víctimas de la persecución religiosa sufrida por la Iglesia en nuestra Patria entre 1931 y 1939. El Papa Benedicto XVI, en su Carta Apostólica con ocasión de la beatificación de 498 de estos mártires el 28 de octubre de 2007 en Roma fijó dicha fecha para la memoria, conjunta al igual que su beatificación.
El 13 de noviembre de 1936 fueron los milicianos a hacer un registro en aquella casa con el pretexto de que salían tiros de ella. Aunque le avisaron que se escondiera, no quiso hacerlo, y al pedirle los milicianos la documentación, les presentó lo único que tenía: su cédula de sacerdote. Le dejaron con su padre diciendo que a los dos días volverían. Empero a los pocos instantes se presentaron de nuevo con el siniestro coche de la muerte. Al ser arrancado del lado de su padre, éste, llorando y abrazándole exclamó: “¡Hijo, no te vuelvo a ver!...” y él repuso: “Padre, sea lo que Dios quiera”.
Junto con él fue conducido un vecino suyo, a quien los rojos perdonaron la vida, y que informó después a la desconsolada madre de Ruperto cómo llamados los dos en la noche del 14 de Noviembre para declarar viole en aquellos momentos con una tranquilidad y serenidad que admiraban.
Ignoramos los detalles de su muerte. Enterrado junto con otros dieciocho, que corrieron la misma suerte, en el Cementerio de Fuencarral, al ser exhumado, encontraron su cuerpo incorrupto con once disparos en la cabeza y diversos miembros del mismo. Los milicianos mismos se encargaron de consignar la causa de su muerte poniéndole este epitafio: “Fascista y Jesuita”, “Fascista y Párroco, U.H.P.”»











