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| Julian Fałat: "Miércoles de Ceniza" (1881) |
El Miércoles de Ceniza inicia la Liturgia de la Iglesia la solemne apertura del ayuno cuaresmal, el tiempo de expiación próximo a la conmemoración de los grandes misterios de nuestra Redención.
«M. Proudhon ha escrito en sus Confesiones de un revolucionario estas notables palabras: "Es cosa que admira el ver de qué manera en todas nuestras cuestiones políticas tropezamos siempre con la teología". Nada hay aquí que pueda causar sorpresa, sino la sorpresa de M. Proudhon. La teología, por lo mismo que es la ciencia de Dios, es el océano que contiene y abarca todas las ciencias, así como Dios es el océano que contiene y abarca todas las cosas» (Donoso Cortés).
Mt 6, 16-21: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando ayunéis, no estéis tristes como los hipócritas, que desfiguran su rostro para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lávate la cara, para que los hombres no se den cuenta de que ayunas, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. No atesoréis en la tierra, donde la polilla y el orín corroen y donde los ladrones socaban y roban. Atesorad, más bien, en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corroen, ni los ladrones socaban ni roban; porque donde está tu tesoro, allí está también tu corazón".
"¿A qué ayunar si Tú no lo ves?... En el día de ayuno os vais tras vuestros negocios y oprimís a vuestros servidores? Ayunáis para mejor reñir y disputar... No ayunéis como lo hacéis ahora, si queréis que en lo alto se oiga vuestra voz... ¿Sabéis que ayuno quiero yo?, dice el Señor, Tavé. Romper las ataduras de iniquidad; deshacer los haces opresores; dejar ir libres a los oprimidos y quebrantar todo yugo; partir su pan con el hambriento; albergar al pobre sn abrigo; vestir al desnudo, y no vuelvas tu rostro ante tu hermano... Entonces brillará tu luz como la aurora y se dejará ver pronto tu salvación" (Is 58, 3ss).
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| Peníscola: Benedicto XIII (Escultura de Sergio Blanco) |
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| Agencia Faro |
Lc 18, 31-42: En aquel tiempo, Jesús llevó aparte a los doce y les dijo: "Mirad, vamos a Jerusalén y se va a cumplir todo lo que escribieron los profetas sobre el hijo del hombre. Lo entregarán a los paganos, se burlarán de él, lo insultarán, lo escupirán y, después de azotarlo, lo matarán; pero al tercer día resucirará". Ellos no entendieron nada de todo esto, pues eran palabras oscuras para ellos y no entendían su significado.
Cuando se acercaba a Jericó, había un ciego sentado al lado del camino pidiendo limosna. Al oír pasar a la gente, preguntó qué era aquello. Y le dijeron: "Es que pasa Jesús de Nazaret". Entonces gritó: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!". Los que iban delante lo reprendieron para que callase, pero él gritaba con más fuerza: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!". Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando se acercó, le preguntó: "¿Qué quieres que te haga?". Y él le contestó: "Señor, que vea". Jesús le dijo: "¡Ve! Tu fe te ha salvado". Y al instante recobró la vista y lo siguió dando gracias a Dios. Todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios..
Lc 8, 4-15: En aquel tiempo se reunía mucha gente en torno a Jesús y al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del cielo se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, y al crecer se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena, y al crecer dio fruto al ciento por uno. Dicho esto, exclamó: El que tenga oídos para oír, que oiga.
Entonces le preguntaron sus discípulos: ¿Qué significa esta parábola? Y Él les respondió: A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la Palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la Palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por el momento creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre las zarzas son los que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Lo de la tierra buena son los que con un corazón noble y bueno escuchan la Palabra, la guardan y perseveran hasta dar fruto.
Hasta ahora [marzo de 2010] han dado su firma al manifiesto sobre el Valle de los Caídos los historiadores Ricardo de la Cierva, Jesús Palacios, Miguel Platón, José Andrés -Gallego, Serafín Fanjul, Jesús Salas Larrazábal, Ángel D. Martín Rubio, David Gress, José Luis Orella, Dominique Venner, Salvador Fontenla, Juan Blanco, José M. Manrique García, Juan Ernesto Pflüger, Santiago Velo de Antelo, José Pla Blanch, José María Manrique García, Ángel Maestro, Lucas Molina Franco, Guillermo Rocafort Pérez, Teodoro A. López López, Alberto González Rodríguez, Carlos Gregorio Hernández, César Ramos, Antonio Manuel Barragán-Lancharro, Carlos Caballero Jurado, César Alcalá, y Pablo Sagarra Revuelta.
También se han adherido intelectuales como Fernando Sánchez Dragó, Aquilino Duque y otros (la firma sigue abierta).
El manifiesto tiene el sentido de informar a la opinión pública sobre la enésima fechoría anticultural de un gobierno que se considera sucesor del Frente Popular, el mayor destructor y saqueador del partimonio artístico e histórico nacional en el siglo XX, promotor sistemático de la mentira sobre nuestra historia, reciente y en general. El manifiesto debe convertirse en instrumento para difundir la verdad, pues es de vital importancia que la mentira y la depredación no se impongan. Una de las acciones al alcance de todo el mundo es dar la máxima difusión a este manifiesto, enlazándolo por internet, sacando copias en papel y difundiéndolo en los círculos de conocidos, centros de trabajo, etc. Y, cuando sea posible, recoger nuevas adhesiones de historiadores e intelectuales.
Manifiesto de historiadores:
1.- El Valle de los Caídos es uno de los monumentos más grandiosos, armónicos e integrados en el entorno edificados en el siglo XX en todo el mundo, y como tal uno de los más visitados. Construido sin coste para la Hacienda pública, por medio de donativos y loterías especiales.
2.- El monumento, alzado en recuerdo de la victoria del bando nacional en la Guerra Civil, pasó pronto a tomar carácter de reconciliación, al enterrarse en él restos de soldados de ambos bandos, algo muy poco usual entre los vencedores de una guerra. La reconciliación no parece haber sido aceptada por algunos círculos ni por el actual Gobierno, que viene hostigando a los monjes encargados de cuidar el lugar, privándoles de ingresos y cerrando con falsos pretextos el acceso a parte del monumento. Se ha hablado de anular su carácter religioso, de transformarlo en museo de la llamada "memoria histórica", y no han faltado incitaciones a volarlo.
3.- Como justificación de su actitud, el Gobierno y asociaciones financiadas con dinero público han divulgado que el Valle de los Caídos fue construido por 20.000 presos políticos en régimen de esclavitud, pésimas condiciones y elevada mortandad. Estos datos, como tantos de la "memoria histórica", chocan con la documentación hoy conocida. Esta documentación prueba que la mayoría de los obreros del Valle fueron libres; los reclusos --comunes e izquierdistas acusados de delitos-- trabajaron durante seis de los dieciocho años de la construcción, un máximo de 700 en algún momento y sin llegar a 2.500 en total; eran voluntarios, pues redimían hasta seis días de condena por día trabajado; cobraban sueldo normal y con vigilancia escasa; entre libres y presos hubo 14 accidentes mortales, número considerado bajo para una obra de tal envergadura. Tampoco está probado el que Franco quisiera ser enterrado allí, una decisión tomada por el rey Juan Carlos.
4.- Los españoles tienen derecho a conocer las pruebas en que se basan las versiones del Gobierno y sus afines, y estos el deber de ofrecerlas. De otro modo deberíamos concluir que la opinión pública sufre un nuevo y lamentable episodio del "Himalaya de mentiras", como definió el socialista moderado Besteiro o el liberal Marañón unas propagandas generadoras de odios que todos creíamos superados.
5.- Aun en el muy improbable caso de que tales pruebas existiesen, nunca justificarían unas actitudes que entrarían en una tradición desastrosa de destrucciones y saqueos de arte y bienes del Patrimonio Histórico Nacional como los ocurridos en la Guerra Civil. Por todo ello, los historiadores firmantes nos consideramos obligados a denunciar una situación que revive divisiones del pasado y que ningún país civilizado puede tolerar.
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| Gustavo Doré: curación de un endemoniado |