«M. Proudhon ha escrito en sus Confesiones de un revolucionario estas notables palabras: "Es cosa que admira el ver de qué manera en todas nuestras cuestiones políticas tropezamos siempre con la teología". Nada hay aquí que pueda causar sorpresa, sino la sorpresa de M. Proudhon. La teología, por lo mismo que es la ciencia de Dios, es el océano que contiene y abarca todas las ciencias, así como Dios es el océano que contiene y abarca todas las cosas» (Donoso Cortés).

sábado, 29 de agosto de 2009

Inscripción en la Lápida que dedicó el Cabildo de Coria a su Obispo, D.Juan Alvarez de Castro en el Primer Centenario de su gloriosa muerte




Sea perenne entre nosotros la memoria del esclarecido Obispo Ilmo.Sr.D. Juan Alvárez de Castro, quien después de consagrar su vida a las tareas apostólicas y sus bienes al servicio de los pobres y a la defensa de la Patria, murió asesinado por las tropas francesas en Hoyos a 29 de Agosto de 1809 a la una de la tarde, a los 85 años de edad y siete meses.

El Cabildo Catedral, en el primer Centenario de la gloriosa Independencia española, dedica este humilde recuerdo al heroísmo y caridad de tan venerado Prelado


lunes, 10 de agosto de 2009

Evocando a Teilhard de Chardin



PULSE SOBRE LA IMAGEN PARA LEER EL ARTÍCULO

LA OFENSIVA NACIONALISTA CONTRA LA HISTORIA VIENE DE LEJOS: LLODIO- EN RESPUESTA A LA MOCIÓN DE EA Y PNV SOBRE LAS VÍCTIMAS PERDEDORAS DE LA GUERRA

HEMOS ENCONTRADO ESTA RESPUESTA A LA MOCIÓN DE EA Y PNV SOBRE LAS VÍCTIMAS PERDERORAS DE LA GUERRA CIVIL PUBLICADA EN 2006 POR EL PARTIDO POPULAR DEL VALLE DE AYALA:

FELICITAMOS A SUS AUTORES
¡QUÉ BUEN VASALLO SI HUBIERA BUEN SEÑOR!

En primer lugar, queremos manifestar nuestra opinión respecto a la pretendida necesidad y urgencia de esta moción, que a nuestro juicio, obedece más a una operación de oportunidad propagandística, que a una voluntad real de reparación histórica.

Antes de la Comisión Informativa de Asuntos de Pleno, pedimos a la firmante de la moción, Nerea Martínez, que, por responsabilidad, no se trajera a Pleno. Por desgracia, no se atendieron nuestras razones, y aquí nos vemos, debatiéndola; porque también le dijimos que si el final se presentaba, nuestro Grupo no iba a rehusar el debate, aunque advirtiendo de las consecuencias que podría tener entrar a fondo en su discusión.

¡Claro que una sociedad democrática tiene derecho a revisar su pasado, y a no estar hipotecada por los pactos con sus muertos! Pero abrir un debate sobre una guerra que dividió a España en varios grupos de intereses, todos ellos enfrentados, -entre sí y con los demás- es un veneno que puede emponzoñar la convivencia.

Con toda seguridad, fue un error del franquismo olvidarse de quienes perdieron la guerra, pero también es cierto que desde la llegada de la democracia se viene haciendo lo mismo... ¡pero al revés!

70 años después, la Guerra Civil sigue dividiéndonos.

Aquellos hechos ya pertenecen a la historia -o deberían pertenecer-, pero entraron en el debate político en los últimos años, con el comienzo de la búsqueda y exhumación de cadáveres en fosas comunes, al encuentro de quienes lucharon en el bando de la República que fueron "paseados" (aunque en vida, a gran parte de estos la República les importara un pimiento), con el fin de arrojar los muertos de uno de los bandos a la cara de sus rivales políticos.

Un país que se estuvo matando durante tres años, debería dejar que sus muertos descansen en paz. Aquellas personas lucharon por sus ideas en el campo de batalla porque fueron incapaces de entenderse en democracia.

Hasta no hace mucho, en este Ayuntamiento nos habíamos librado de este debate... ¡hasta que EA y PNV han tenido la ocurrencia!

En el fondo de las iniciativas como la que hoy nos presentan estos grupos, se plantea una pregunta que se formula 70 años después de que comenzara la tragedia, y que a nuestro juicio no tiene ningún sentido: "¿Quién tuvo la culpa?"

La mayoría de las familias españolas tenemos cadáveres de la Guerra Civil en la memoria, y no se nos debe hacer revivir viejas fantasmagorías. Además, la respuesta quizá no sea agradable de oír por quienes la formulan.

¿A quién beneficia este debate político? Este debate sólo conduce a la crispación gratuita; a la caída o al derrumbe de nuestras libertades, y de la paz.

En el debate que se produjo cuando se presentó a pleno otra moción de similares características, en el año 2.004, citábamos a Azaña, cuando decía que "Nada puede hacerse de útil y valedero sin emanciparnos de la historia. Como hay personas heredo-sifilíticas, así España es un país heredo-histórico". Decíamos también que abrir el capítulo de la guerra, significaba disponerse a afrontar riesgos importantes e importantes responsabilidades históricas; porque el desconocimiento de la historia -o su mala interpretación- era la puerta de entrada a los laberintos de la demagogia, que el debate historicista se encargaría de desmontar.

También en el fondo de estas iniciativas -y en ésta que ha presentado EA y PNV con absoluta claridad-, se trataría de hacer heredera a esta España democrática, no de la política de integración de la Transición, sino de hacerla heredera de una mitificada II República Española.

No se puede pretender -como se afirma en la moción- que la existencia de las actuales instituciones democráticas, derivadas, como bien se dice en la moción, del Estatuto de Guernica, (el Parlamento Vasco, las JJ.GG., las Diputaciones Forales, hasta la figura del propio Presidente del Gobierno Autonómico vasco) como una continuidad de aquel primer Gobierno Vasco, que surgió en medio de una guerra, con la mitad del territorio repartido en cada bando, y merced a la presión a que se vio sometido el Gobierno Republicano, que debió hacer concesiones si quería obtener el apoyo de los nacionalistas, cuando el general Mola avanzaba desde Navarra.

Bien es cierto que aquel apoyo nacionalista a la República no fue general, como es sabido, y que por haberlo expuesto ya en el pleno al que antes he aludido, no voy a repetir hoy aquí.

¡No es cierto! Las actuales instituciones derivan de la Constitución Española que nos supimos dar olvidando las viejas rencillas. (Al menos por algunos, con absoluta lealtad)

Es una inmensa falta de conocimiento histórico o una perversión, decir que aquel primer Gobierno Vasco, presidido por su primer presidente, D. José Antonio Aguirre Lekube estuvo formado por todas las tendencias democráticas.

Miren, solo la historia se encargará de adjudicar los carnés de demócratas; por tanto, no nieguen ustedes como parte interesada, ya que se consideran herederos de aquellas instituciones, la condición de demócratas a los demás por exclusión.

También se afirma en la moción que el golpe de estado de 1936 era de ideología fascista, cuando lo cierto es que en 1936 los partidos de ideología fascistas, apenas si contaban con presencia social.

Otro nuevo error que confirma su desconocimiento de la historia.

La mayoría de los que se alzaron, empezando por Franco, habían defendido la legalidad constitucional republicana un año y medio antes, en 1934; y... ¡qué casualidad!, la habían defendido contra los que se sublevaron contra el gobierno legítimo de la República con la intención declarada de organizar una guerra civil.

Entonces la derecha, y no el "fascismo", que como he dicho antes apenas existía, se puso del lado de la República.

La historia nos dice que Franco fue el último en alzarse contra la República; antes lo hicieron los "auténticos republicanos" es decir, los anarquistas, un grupo de la derecha muy minoritario, con la sanjurjada (por cierto, en cuyo gobierno participaron posteriores y "genuinos" próceres republicanos), los nacionalistas de la ERC, los socialistas, los comunistas y los republicanos de izquierda.

Lo que ocurrió, es que contra todo pronóstico, éste sí ganó.

¡Otra vez no! La guerra no se dio entre fascistas y demócratas, sino entre unas fuerzas mayoritariamente totalitarias y una derecha que abandonó la moderación de 1934 al verse envuelta en el proceso revolucionario.

Por tanto, es falsa la idea de que la España donde dominaba el Frente Popular estuvo regida por un gobierno constitucional y parlamentario, y que la derrota de los sublevados hubiera consolidado una democracia que, por otra parte, había dejado de existir mucho tiempo antes. No es exacto que los españoles vivían en paz en una República idílica, y que fueron unos "espadones" convenidos con los señoriítos fascistas, los que rompieron aquel paraíso y nos arrastraron a una guerra fratricida y crudelísima. Esta hipótesis de una España idílica, moderna y progresista acuchillada por la reacción, es sectaria o errónea, como avala una abrumadora evidencia historiográfica, y no es compartida por la mitad de la sociedad, aunque las nuevas generaciones tengan un conocimiento simplista, limitado, o inexistente de los orígenes de la guerra. Aquella era una situación caótica, como reconocieron el propio Prieto, o el republicano Martínez Barrio, y también Julián Besteiro... entre otros.

Los datos expuestos en las Cortes por Gil-Robles y Calvo-Sotelo, señalaban una interminable serie de asaltos a domicilios particulares y a locales políticos, incendios de iglesias y de sedes de periódicos, huelgas violentas, etc.; y asesinatos a mansalva, hasta acabar en el del jefe de la oposición, Calvo Sotelo, por la fuerza pública y de uniforme.

No es sano confundir la versión de los perdedores con el balance categórico de la historia, aunque se tenga la ventaja de su seducción y de su capacidad para generar ficciones románticas. Pero hay algo más importante: no existe ninguna razón para condicionar la política actual con el sofisma de vencedores y vencidos; y menos para hacerlo extensivo a los hijos o los nietos de sus protagonistas.

La moción que se nos presenta se explaya sobre la represión franquista, pero olvida la que fue causada por sus enemigos y entre las propias filas de los vencidos, con episodios de tal ferocidad que nos permiten hacernos una idea de lo que habría ocurrido si hubieran ganado ellos la guerra.

Si las cifras de la represión más comúnmente aceptadas por la historiografía sitúan del lado franquista un total de 84.505 muertos, incluida la posguerra, y del lado republicano 37.843 únicamente durante el conflicto, ¿Se imaginan lo que habría pasado de haber ganado la guerra los bandos conocidos como "Republicanos?"

La moción, en su punto 4° nos muestra su preocupación porque no se haya llevado a cabo, ni en el ámbito estatal, ni en el vasco, medidas para la compensación -señala expresamente- "de los perdedores de la Guerra Civil". También nos habla de "ocultamiento, olvido, o interesada banalización de estas víctimas".

Esto no es justo. Desde el principio de la transición, las campañas que las recuerdan han sido constantes, y han recibido un tratamiento de favor en los medios de comunicación; lo que no sería negativo si no se tiñese de rencor y se olvidara a las víctimas del bando contrario.

Miren, en la guerra civil, los que perdieron, los auténticos perdedores, fueron los muertos; todos y cada uno de nuestros muertos.

Añaden que lo que pretenden con la presentación de esta moción es evitar la manipulación interesada, y tributar un reconocimiento de la causa por la que lucharon. Pues bien, si todas las causas son merecedoras de luchar por ellas, también los que lucharon y vencieron con las armas tuvieron las suyas; pero nosotros no podemos entrar a juzgar la conducta de aquellos hombres, porque afortunadamente no estamos sometidos a las tensiones económicas, mentales e ideológicas que ellos padecieron.

Precisamente esta diferencia es algo que debemos al sacrificio y al esfuerzo de todos ellos, con sus pasiones y con sus errores, y no podemos permitimos echar a perder esta herencia.

La dignificación ética que está proponiendo el grupo municipal de EA, no sé en qué va a consistir. No conozco a nadie que diga hoy, que los perdedores -colectivamente-, fueran unas personas sin ética; aunque bien es cierto que la dignidad y la ética, en una situación de guerra, es lo primero que se pierde. Se esté en el bando que se esté. Y nuestra guerra civil -también aquí-, está sembrada de ejemplos de lo que acabo de decir. Esta situación de negación de la condición ética, es mucho menos aplicable a sus familias, como se afirma en el preámbulo de la moción.

Justificar la presentación de esta moción como un intento de saldar cuentas pendientes, creo que es un fallido acto mental que recoge mejor las verdaderas intenciones de los que la presentan, aunque se disimule con el recurso de que esto lograría la efectiva reconciliación. La reconciliación ya se había producido, incluso mucho antes de la llegada de la democracia. El ambiente social y el mismo franquismo fueron liberalizándose paulatinamente y al final, de manera acelerada; por eso, la evolución a la democracia discurrió sin demasiadas heridas.

Aquel viaje hacia la democracia tenía una clave, respetada por todos desde 1977: el cerrojazo a la Guerra Civil, y la adopción por los herederos, de los vencedores y de los vencidos, del razonamiento de Azaña: "paz, piedad y perdón".

Es curioso ver cómo son los nietos de los que participaron en la guerra los más interesados en revivir aquella tragedia. Los que tenemos más edad y preguntábamos a los protagonistas de aquella enorme tragedia (hubieran luchado donde fuera), siempre nos encontrábamos con un muro de silencio responsable; y no por un supuesto temor a las represalias de contar lo que presenciaron, sino precisamente porque habían visto demasiadas cosas, y a demasiada gente. Fueron testigos de los actos más generosos y heroicos, pero también de las conductas más abyectas y horribles; a veces cometidas ambas por las mismas personas.

En el punto 6° de la moción, se insiste en el reconocimiento de la superioridad ética, política y de valores de los que perdieron la Guerra Civil, y nos los vuelven a presentar como los paladines de la libertad y de la pacífica convivencia entre ciudadanos; virtudes éstas que encarnaría aquel primer Gobierno Vasco del que, dice la moción, las instituciones vascas somos deudoras.

Miren, nosotros no somos deudores de nadie. Ni de las instituciones republicanas, ni de aquel Gobierno Vasco, ni del Gobierno de Burgos. Somos su consecuencia, y por tanto, no nos sentimos obligados a preservar su patrimonio político, y aún menos el moral. Únicamente su memoria.

Si hemos de ser justos, habremos de reconocer que la democracia actual procede del franquismo, y no de la República, y si no queremos vernos sometidos a una situación parecida a la que nuestros padres o abuelos tuvieron que sufrir, más nos convendría tratar la Historia como Historia; acercarnos todo lo posible a la verdad histórica, pero no utilizar el pasado para pervertir la aceptable convivencia cívica que hoy tenemos.

Yo pertenezco a una generación que hizo suya la reconciliación, el perdón y el olvido, aunque sin renunciar al conocimiento de la verdad; y que obró así para que se hiciera posible construir entre todos una España abierta, y no quisiera que mis hijas asistan a un revivir propagandístico sobre quién tuvo la razón.

Y tengo que volver a citar a Azaña, para decir que aquella "fue una guerra inútil, que no serviría para nada, y de la que las generaciones venideras no podrían sacar ninguna lección".

Nuestro ideal sigue siendo aquel que se propuso unir a las personas que murieron con las que mataron, y favoreceremos en cualquier circunstancia la creación de un clima que, sin olvidar la historia, nos una en la empresa de una España reconciliada, en paz y en libertad.

El punto 7° de la moción nos insta a la localización de fosas comunes y a la identificación de cadáveres. Aquí quisiera elogiar la posición política de la familia del más famoso desaparecido, Federico García Lorca, aquel gran poeta asesinado en un crimen horrendo, que se ha mostrado contraria a esta idea.

Es bueno revisar la historia, pero con base documental y no sentimental. Nada impide un estudio riguroso y objetivo de la historia de España, pero dejemos ese trabajo a las instancias académicas y universitarias. Lo que no está justificado es el juego del revisionismo histórico y el revanchismo poco disimulado, la actitud parcial, siempre favorable a un punto de vista muy determinado. Es muy lícito que con la perspectiva que da el tiempo, se investigue y se haga un recuento del número de muertos por ambas partes, de sus circunstancias históricas, y hasta de los detalles, aunque diferenciando entre quienes cayeron luchando y los que fueron asesinados en la retaguardia. De todos los bandos.

Y digo todos los bandos, porque también existen otras víctimas, estas sí que realmente olvidadas, que son las producidas entre las propias fuerzas republicanas. Existen muchos informes de los anarquistas sobre las matanzas que contra ellos realizaron los comunistas, y también informes de estos sobre las matanzas de campesinos que se oponían a la colectivización anarquista. También de los asesinatos de soldados y oficiales a los que luego se acusaba de haber querido desertar.

Estos asesinatos suman bastantes más víctimas que las halladas en estos años por la asociación que dirige la exhumación de cadáveres de las fosas comunes, que por otro lado, después de tantos años de búsqueda, movilización de numerosos voluntarios, y contando con la colaboración y subvención de diversas entidades y organismos, solo nos puede ofrecer alrededor de 200 exhumaciones; algunos no fusilados, sino muertos en combate y enterrados en fosas comunes (solo es necesario leer los partes de guerra de ambos bandos para comprobar esta afirmación), y otros del bando franquista. Porque también hay miles de caídos y víctimas del crimen, que yacen en otras fosas comunes, sin que se explote perversamente la recuperación de su memoria -también olvidada- y sin que se alardee de ello ni se reclamen sus restos.

Por cierto, que en su búsqueda de cadáveres, también han encontrado fosas comunes... ¡de franceses de la guerra de 1808!

El balance que ofrecen de 200 recuperados no es mucho, cuando algunos han dado como buena la localización de 800 fosas comunes y de 30.000 asesinados.

Volviendo a la moción, en el punto 8° se vuelve a insistir con machaconería y para que quede bien clarito, cómo entienden la cacareada reconciliación Eusko Alkartasuna y el Partido Nacionalista Vasco, al pedir que se dirijan los esfuerzos hacia aquella parte del Pueblo Vasco que perdió la Guerra Civil. (Al menos esta vez no la ha llamado guerra de agresión de los españoles)

También pide la moción que se eliminen las trabas -que según ellos- siguen existiendo para acceder a los archivos y documentos de aquella época.

No sé si se estarán refiriendo a los archivos de Gobierno Vasco de entonces; porque en lo que respecta al resto de los archivos del Estado, son perfectamente accesibles para todo aquel que los quiera consultar, sin más limitaciones que las lógicas de acceso a cualquier otro archivo, como el Militar, el General de Indias, o tantos otros.

...Por cierto, que ya metidos en faena, y si tanto interés tienen, tampoco estaría de más que consultaran la "Causa General" de 1945, inmenso documento que se encuentra en la actualidad en el Archivo Histórico Nacional, en donde -previos los oportunos permisos- puede ser consultado por los investigadores. Por lo tanto, como he dicho, no existen tales trabas; a no ser que lo que se pretenda decir es que deberían estar en esta Comunidad Autónoma.

Yo no sé si esta facilidad para consultar los archivos se da de igual manera con los archivos del nacionalismo; porque hasta hace no mucho tiempo, esto no era así.

Miren, no hay que ser muy avispados para adivinar que esta muestra de interés repentino por los muertos del bando republicano en la guerra civil Española obedece a intereses electoralistas; a agitar insensatamente el espantapájaros de la guerra civil con fines políticos. Porque durante todos estos años que han estado gobernando, han tenido el tiempo, los medios, y la oportunidad para remover tumbas... ¡y no lo han hecho!

Ya por último. La moción insta a la colocación de todo tipo de monumentos, estelas o símbolos en los lugares donde tuvieron lugar fusilamientos colectivos, enterramientos en fosas comunes, para dar testimonio -dicen ustedes- de unos hechos que nunca debieron ocurrir.

En eso estamos de acuerdo. Aquello no debió ocurrir... ¡pero ocurrió!, y no por generación espontánea. Las cosas nunca ocurren así; y las razones que tuvieron ambos bandos para matarse, tendríamos que desterrarlas para las generaciones futuras, que son el norte que debería guiar nuestra actuación política.

La investigación de aquellos hechos a los niveles que se pretenden, nos llevaría, sin duda, a conocer no sólo los nombres de los que murieron asesinados, sino también los de otros.

Por cada asesinato hubo (al menos), un delator y un verdugo; y algunos -muchos- si quisieran encontrarlos, los hallarían en sus propias familias, tal vez entre sus padres o abuelos. Si nos ponemos a desenterrar muertos, es posible que algunos perdieran todo interés por recuperar la memoria, porque hay en muchas familias personas que colaboraron vivamente con la dictadura; y no sólo cuando se suavizó, también en los períodos más crueles, y estos nombres no se han borrado de la memoria colectiva.

Hoy casi todo el mundo ha cambiado mucho de opinión; y los que alguien con acierto llamó "antifranquistas retrospectivos" se han multiplicado como las setas después de difunto aquel régimen; y además se muestran muy combativos... ¡cuando ya no hace falta!

-¿Cuántos de su partido había en la cárcel en 1975 por luchar contra aquella dictadura tan atroz, tan fascista y tan asesina?

-Oigan, si tanto empeño tienen en cumplir con los muertos "que perdieron la guerra en 1936", ¿por qué no ponen más empeño del que ponen en el reconocimiento a otros "perdedores" más próximos en el tiempo, que aún no han entrado en la Memoria Histórica?: los asesinados por la banda terrorista ETA. Cuando lo hagan así, quizá acabemos por tomarles en serio, pero mientras tanto creeremos que lo que intentan es manipular a los muertos, a la historia, y a la Guerra Civil.

En fin, están en su derecho. Pero ya que parecen tan decididos en la gallarda labor de recuperar la historia, y para facilitarles las cosas, voy a darles algunos nombres (datos históricos, no vaguedades), de los que perdieron la guerra civil... ¡porque perdieron su vida!

Estas personas no cayeron en el frente, sino que fueron ASESINADAS en aquel tiempo en que el primer Gobierno vasco, con su lehendakari a la cabeza, auténtico faro de ética republicana, del que se sienten herederos, fue el máximo responsable de la vida y la muerte en este pequeño y martirizado país.

Como la lectura completa de sus nombres y de sus circunstancias sería muy prolija, solamente voy a dar lectura a los de unos auténticos enemigos de la democracia: los de 55 religiosos que, al menos, se merecen el tributo de que se reacuerden sus nombres con respeto.

RELIGIOSOS ASESINADOS EN EL P. VASCO

Acha Aldecoa, Carlos. Presbítero.

Aguirre Elorduy, Zoilo. Presbítero.

Aguirre Respaldiza, Andrés. Presbítero.

Aizpiri-Iriondo, Antonio. Presbítero.

Alcíbar Gorostola, José Ma Presbítero.

Alegría uriarte, Víctor. Presbítero

Allende Castaños, Ángel. Presbítero.

Alturana Landajo, Martín. Presbítero.

Armentia Agudo, Faustino. Presbítero.

Arrien Gueréquiz, Fidel. Presbítero

Asúa Mendía, Pedro. Presbítero.

Atucha Aguirreleceaga, Benito. Presbítero.

Ayestarán y Uranga, Miguel Ma. Presbítero.

Azpiri Iriondo, Antonio. Presbítero.

Basozábal Arruzabalaga, Félix. Presbítero

Cabanas, Fray Vicente. O. M. Cap.

Calleja González, Eligio (Hno. Camilo).

Carrere Azcarreta, Francisco. Presbítero.

Castaños González, Raimundo. Dominico.

De Miguel Álava, Manuel. Presbítero.

Doulo Irujo, Doroteo. Canónigo.

Echevarría Olavarría, Martín. Presbítero.

Esteban Esteban, Daniel. Presbítero.

Fernández, Alejo. (Hermano de los SS. CC.)

Fray José Miguel de Jesús y María, O. C. D.

Ganuza González, Rufino. Presbítero.

Gómez de Segura, Serapio. Presbítero.

Gorostiza Iturrita, Fermín. Presbítero.

Gutiérrez Barquín, Gabino. Presbítero.

Huertas Lara, Luis. Hermano Marista.

Iza Barrenechea, Clemente. Presbítero.

Leal y Lezea, Eduardo. Canónigo.

Legorburu Axpe Fabián. Párroco de Areta.

Lumbreras Zubero, Matías. Presbítero.

Maisón Ibáñez de Garyi, Glicerio. Presbítero.

Martínez Gómez, Federico. Presbítero.

Miota Garitaonandia, Juan. Presbítero.

Moreno Grijalba, Víctor, Pbro.

Nicasio. Presbítero.

Ocerinjáuregui Uria, Fray Vicente. Franciscano.

Orbea Gorostiaga, Luis. Presbítero.

Ramírez Murguía, Gregorio, Presbítero.

Ranero Mágica, Andrés. Presbítero.

Rdo, Fray Melquíades de San Juan de la Cruz, O. C. D.

Rdo. Fray José Zabala Arana C. M. F. Rdo.

Fray Simeón de Jesús Ma. OCD

Rdo. P. Castaños González, Raimundo. O. P.

Rdo. P. Ricardo Vázquez Rodríguez.

Solís García, José Ma. Dominico.

Ubacia Burgaña, Eulogio. Presbítero.

Ugarte Arberas, Francisco. Presbítero

Unamuno Eréñaga, Miguel, Presbítero.

Urriza Berraondo, Ángel. Canónigo.

Vázquez Rodríguez, P. Ricardo. Religioso.

Zallo Echevarría, Severiano. Presbítero

Nuestro Valle de Ayala estuvo apenas un año bajo aquel primer gobierno vasco-republicano, y no obstante, o quizá precisamente por eso, también nuestra comarca aportó su contribución de "perdedores".

Sus nombres, y las circunstancias que rodearon sus asesinatos (también en algunos casos los nombres de sus delatores o verdugos) todavía están frescos en la memoria de algunos.

Me limitaré a dar a conocer sus nombres y sus lugares de origen.

ASESINADOS EN LA ZONA DE AYALA

Acha Aldecoa, Carlos. Presbítero. Orduña

Aguirre Respaldiza, Andrés. Presbítero. Párroco de Maroño

Alegría Uriarte, Víctor. Presbítero. Ayala-Maroño.

Apodaca Figuri, Santos. Ayala, Monte Retes.

Arrien Gueréquiz, Fidel. Presbítero. Orozco.

Aspiazu Aguruza, Víctor. Ayala-Lezama

Ausín Bolloqi, Luis. Orduñés.

Cabanas, Fray Vicente. Orduña.-El P. Vicente, Director de la Congregación de Terciarios Capuchinos del Reformatorio de Menores, fue arrancado de la casa del sacerdote señor Ugarte, y, cerca de Orduña, acribillado a balazos.

Cámara Barredo, Víctor. En Erbi.

Castaños González, Raimundo. Dominico. Quejana.

De la Torre, Victoriano. Orduña

Díaz de Acevedo, Ramón. Orduña

Echavarría Prado, Tomás. Amurrio.

Echevarría Olavarría, Martín. Presbítero.

Orozco Esnarriaga Angulo, Leandro. Monte Izoria.

Fernández Martín, Dña Julia. Monte Murga.

Gómez Martínez, Mariano. Llodio.

Huerta, Luis. Hermano Marista, del Colegio de Arceniega.

Idróquilis Uriarte, Francisco. Orduña

Imaz Usátegui, Víctor. Amurrio.

Isasi Orbea, Faustino. Capellán de las Monjas de Quejana.

Iturbe Aldama, Víctor. Amurrio.

Iturbe Múgica. Ayala-Barambio. Ochandiano.

Iturrino Amoroto, José María. Arrancudiaga.

-Le enterraron vivo en posición vertical, dejándole fuera la cabeza, contra la que dispararon insistentemente, tirando al blanco.

Izaguirre Aldaiturriaga, José. Ayala-Respaldiza.

Jáuregui Zubimendi, Benito. En una heredad de Respaldiza.

Landa San Pelayo, Benito. Secretario de Ayala.

Landaluce Olagüenaga, Martín. Amurrio.

-Para aumentar las torturas, lo arrastraron hasta el cementerio, donde fue fusilado, arrastrado del bigote.

Legorburu Axpe Fabián. Párroco de Areta. Llodio.

-Perseguido en el monte, a tiros de escopeta; murió desangrado, de va¬rias perdigonadas en la cara y en el cuerpo.

López y Pérez, José Mª. Amurrio.

Medía Menoyo, José. En su casa de Menoyo.

Menoyo Robina, Maximino. Maestro. Monte Izoria.

Molinuevo Izaguirre, Pedro. Llodio.

Monje Vázquez, Domingo. Amurrio.

Murga Álava, Víctor. Respaldiza.

Nafarrete Díaz de Mendivil, Nicasio. Presbítero. Párroco de Menoyo.

Olavarrieta L. de Calle, S. Manuel. Llodio.

Orbea Gorostiaga, Luis. Presbítero. Llodio.

Otaola Ibárrola, Bruno. Murga

Padura Aldama, Francisco. Monte de Luyando.

Palacios Echevarría, Leandro. Monte Izoria.

Perea Basabe, Víctor. Llodio.

Plágaro Guinea, Juan. Barambio.

Ramírez Murguía, Gregorio. Presbítero.

Rodríguez Ruiz Galarreta, Augusto. Amurrio.

Solís García, José Mª. Dominico. Quejana.

Ugarte Arberas, Francisco. Párroco de Respaldiza.

Urquiza Bea, Pablo. Llodio.

Viguri Berganza, José Mª. Amurrio

Viguri Meza, Guadalupe.

Niña de trece años; hija del anterior. Me voy a ahorrar los detalles escalofriantes de su asesinato.

Viguri Varona, Máxima. Orduña.

Zuluaga Iturbe, Emilio. Amurrio.

Zuricalday Otaola, Francisco Javier. Oquendo

*****

Ahora, y para terminar, solo me resta invitar a EA y al PNV a que presenten alguna relación similar de asesinados por el franquismo en Llodio... si conocen de alguna.

Las conclusiones finales, extráiganlas ustedes mismos.

Llodio, 31 de julio de 2006

http://ppayala.com/vercontenido.php?id=324


La Eucaristía: Alimento espiritual


PULSE SOBRE LA IMAGEN PARA LEER ARTÍCULO

La nueva condición humana

PULSE SOBRE EL TÍTULO DE ESTA ENTRADA PARA LEER EL ARTÍCULO

sábado, 1 de agosto de 2009

EUCARISTIA Y VIDA ETERNA



PULSE SOBRE LA IMAGEN PARA LEER EL ARTÍCULO

CARTA ABIERTA DE DON ANGEL GARRALDA A LOS OBISPOS VASCOS



Escrito por don Ángel Garralda - Párroco de San Nicolás (Avilés)

QUERIDOS OBISPOS VASCOS: MATEO MÚJICA Y MARCELINO OLAECHEA

Permitidme que me dirija al cielo donde vivís, para comentaros una carta de los actuales obispos de las diócesis vascongadas, dirigida personalmente a todos y cada uno de sus sacerdotes, sobre un problema que os afecta, porque lo sufristeis en vuestra propia carne en el año 1936.

La carta en cuestión, comienza recordando la atención prestada por la Iglesia, después de 71 años, el 7 de octubre de 2007, beatificando a 498, casi todos sacerdotes, martirizados en 1936 por los rojos (comunistas y socialistas), para, acto seguido, subrayar con queja amarga la desatención olvidadiza por parte de la Iglesia de los 14 sacerdotes vasco-separatistas, “ ejecutados por quienes vencieron en la contienda”.

Tú, Mateo Mújica, obispo de Vitoria que entonces comprendía las tres provincias Vascongadas, y que antes fuiste obispo de Pamplona, y de tus manos recibí el sacramento de la Confirmación en Vidángoz (Valle del Roncal), y tú, Marcelino Olaechea, obispo de Pamplona, que vivisteis en el mismo crater del volcán el estallido inevitable de la guerra, para salvar la Iglesia del exterminio comunista y salvar a la Patria de convertirse en una colonia soviética; a vosotros que tanto empeño pusisteis en evitar una guerra también fratricida entre vasco-navarros con raíces profundas cristianas, separados por el “matiz político” del separatismo, os suplico, por favor, decidles a los actuales 4 obispos firmantes y al 5º obispo que no firma por estar jubilado o por esconder la mano, que si quieren hacer, como dicen, un ejercicio de “purificación de la memoria”, lo cuenten todo con transparencia sin dejarse nada en el tintero. Porque vosotros lo dejasteis todo escrito para evitar tergiversaciones futuras, en medio de trabajos y sufrimientos; y publicasteis en el Boletín Diocesano de Vitoria y Pamplona el 6 de agosto del 36, a los 19 días del inicio de la guerra, el primer documento de paz, obligados “por la colaboración de un sector grande de católicos vascos (los separatistas), con las fuerzas del Frente Popular, al que califican de “marxista”, declarando la improcedencia o ilicitud de la conducta del nacionalismo vasco”.

Fracasasteis en el intento con vuestra petición angustiosa, porque “…uno de los dos bandos de hijos nuestros, amantísimos de la Iglesia y seguidores de sus doctrinas, han hecho causa común con enemigos declarados, encarnizados de la Iglesia, han sumado sus fuerzas a las de ellos; por lo que Nos, con toda la autoridad de que nos hallamos investidos… os decimos : no es lícito” “Pensad que la ruina de España es la de todos”

Pero, la desobediencia flagrante, también de vuestros sacerdotes, entre los cuales los 14 fusilados, se impuso; tal era la ceguera de su pasión política, que se hicieron los sordos cuando les dijisteis que sus hermanos sacerdotes en zona roja eran fusilados por miles por sus compañeros de lucha; y las consecuencias se hicieron inevitables, porque la conquista de la cornisa cantábrica en lugar de durar 15 días duró 15 meses con miles de muertos.

Aquí está el nudo de la cuestión de la carta de vuestros sucesores como obispos: que no hacen alusión a la desobediencia a vosotros los dos obispos vascos, de Vitoria y de Pamplona, que llorabais con angustia el desastre que se echaba encima entre vuestros hijos vascos y navarros.

Y vino la consecuencia del fusilamiento de los 14 sacerdotes tras combate con muchas bajas. Yo no puedo aprobar esta acción del comandante Llamas. El cardenal Gomá corrió a quejarse personalmente a Franco en Salamanca; y Franco cortó por lo sano actuaciones de este talante; tú Mateo Mújica saliste en defensa de todos y cada uno de los 14; y hasta Pío XI se refirió públicamente al hecho. En una palabra, no se soslayó el gravísimo tema, antes bien se zanjó la cuestión al más alto nivel. No podemos decir lo mismo de los más de 56 sacerdotes asesinados por el bando en que militaba el clero separatista, a pesar de que Pío XI dijera: “El comunismo es intrínsecamente perverso, y no se puede admitir que colaboren con él en ningún terreno los que quieran salvar la civilización cristiana” Los católicos separatistas, alucinados por el señuelo del Estatuto vasco prometido por el ateo marxista Prieto, prefirieron hacerse cómplices de las matanzas que se sucedieron en las cárceles flotantes de los barcos “Quilates” y “Altuna Mendi” y cárceles por un total de 853 asesinados en las tres provincias, como bien publicó José Echeandía, párroco de Durango, excautivo, testigo del “Altuna Mendi, en su libro “La persecución roja en el país vasco”

Señores obispos vascos de hoy: Si publicáis en vuestra carta los nombres de los 14 sacerdotes fusilados por el bando nacional, y reconocéis que el resto hasta más de 70, pasan de 56, fueron fusilados en las Vascongadas por el bando rojo-separatista ¿por qué no publicáis al mismo tiempo sus nombres? ¡Por favor! díganlo todo; y no comparen los 6871 sacerdotes martirizados en España por odio a la fe, con los 14 separatistas, que fueron fusilados por el bando nacional, no por odio a la fe, ni por ser sacerdotes, sino por empecinados en su odio a España, que, contra la voluntad “pública y autoritativa” de sus obispos, Mújica y Olaechea,“han hecho causa común con enemigos declarados, encarnizados de la Iglesia; han sumado sus fuerzas a las de ellos; han fundido su acción con la de ellos, y acometen fieramente con todo género de armas mortíferas a los enemigos de ellos, que son sus propios hermanos”? ¿Acaso les cabe duda, señores” obispos, de que hoy, durante 30 años de esta Democracia, el PNV tiene por fuerza armada a la ETA que se declara abiertamente marxista-leninista?¿Han iniciado en sus respectivas diócesis algún proceso de beatificación de sus sacerdotes mártires? ¿No? Yo les acuso de silenciadores de Cristo de nuevo crucificado.

¡Por favor! dígan también que el ejército de batallones gudaris con sus 90 capellanes se comprometieron a conquistar Oviedo para botín del Frente Popular en febrero de 1937. El Comandante jefe de los Capellanes de Gudaris, José María Corta Uribarren, antiguo alumno de Comillas, 32 años, a la hora de seleccionar en Bilbao capellanes para luchar en Oviedo, oyó que alguno le dijo: Tú el primero, que para eso eres el jefe. Tengo testigo.

Pernoctaron en Avilés; algún gudari se dejó en el baño de la casa donde se hospedó la medallita de la Virgen que le había puesto su amachu. Oyeron misa muy devotos, mientras los curas de Avilés, que no habían sido fusilados, se escondían como ratas por la cuenta que les traía. Desfilaron camino de El Escamplero con sus uniformes flamantes y el primer día de entrar en fuego, una bala en el pecho acabó con la vida del Comandante Jefe de Capellanes, José María Corta Uribarren, a quien se le dio solemne entierro por la Gran Vía de Bilbao.

Los más de 30.000 atacantes no sabían que los pocos defensores de Oviedo habían demostrado durante el largo asedio que la ciudad era “invicta”. Pero, señores obispos vascos de hoy, si hubieran tomado Oviedo, ¿qué botín se llevarían en sus conciencias a Bilbao los gudaris y sus capellanes? Se lo voy a asegurar con absoluta certeza: Serían testigos de que los 100 sacerdotes que vivían en Oviedo habrían sido fusilados por los mismos que mataron a 193 sacerdotes en la Asturias roja; serían testigos de que todas las iglesias de Oviedo, incluida la catedral, habrían sido quemadas por los mismos que quemaron las iglesias de Gijón, de Avilés y de las Cuencas mineras. Ese es el botín que, con alegría de locos borrachos de odio a España, llevarían en su conciencia los supercatólicos vascos aliados del Frente Popular.

Entre sus consideraciones, los obispos vascos de hoy nos aseguran: “Deseamos prestar un servicio a la verdad, que es uno de los pilares básicos para construir la justicia , la paz y la reconciliación”; pues dígannos toda la verdad y no reabran heridas por decir sólo verdades a medias; y si tanto interesa la reconciliación, sería interesante que nos dijeran la fecha en que el clero separatista pidió perdón por la desobediencia flagrante a sus obispos uniéndose como cómplices al Frente Popular y sus consecuencias gravísimas de tal desobediencia.

Si nos dicen: “Queremos contribuir a la dignificación de quienes (los 14) han sido olvidados o excluidos y a mitigar el dolor de sus familiares y amigos” lo han podido también demostrar lamentando el olvido y exclusión de los altares de miles de mártires que dieron su vida por la fe sin una sola apostasía, hasta que Juan Pablo II puso empeño en beatificarlos; lo han podido demostrar también presidiendo los funerales de las víctimas de ETA, que hasta que llegó Blázquez a Bilbao, no había obispo que los presidiera, ni mitigara el dolor de sus familiares y proporcionara una caricia a miles de niños huérfanos, víctimas de ETA.

Si nos dicen: “Queremos pedir perdón e invitar a perdonar también nuestras limitaciones no sólo en el pasado sino en el presente”, que nos expliquen porque había tantas dificultades a la hora de encontrar un cura para presidir el funeral de un guardia civil o de un policía asesinado por ETA; que nos expliquen esa extraña Teología de quien se defiende diciendo que “Dios no nos manda amar a todos de la misma manera”.

Totalmente de acuerdo con que “El perdone nuestra ofensas y nos enseñe así a perdonar a los que nos ofenden”, sin excluir que nos dé coraje de soldados cristianos para defender hasta la muerte a Dios y España, frente a los enemigos que, contra toda justicia, pretendían exterminar la Iglesia y convertir nuestra Patria en una colonia o república soviética.

Suscribo la conclusión final de la carta de los obispos vascos de hoy: “Purificando la memoria, sirviendo a la verdad, (se entiende la verdad íntegra)…queremos mirar al pasado, (se entiende no sólo lejano sino también de 40 años para acá con elementos como Arzalluz), para construir un presente y un mañana nuevos” (se entiende con clero joven pletórico de espiritualidad y fervientes católicos vascos al estilo de los eminentes vascos españoles de la historia, desde Ignacio de Loyola a Unamuno, desde Juan de Zumárraga a Zacarías de Vizcarra)

Perdonadme obispos Mújica y Olaechea: no he pretendido interrumpir vuestra visión beatífica de Dios. He salido en defensa de vuestra verdad.

jueves, 30 de julio de 2009

¿Pero de qué lucha están hablando?



PULSE SOBRE LA IMAGEN PARA LEER EL ARTÍCULO

Tragedia de una Semana y de un tiempo histórico


Prefiero comenzar a escribir acerca del centenario de la “Semana Trágica de Barcelona” evocando la llegada a la ciudad de las tropas que restablecieron el orden. Y no es por simpatía hacia el Estado liberal que las mandaba. Es que, con Spengler y tantos otros, estoy convencido de que ha sido siempre un pelotón de soldados el que salva la civilización; aunque no siempre la civilización tiene salvación ni es capaz de poner a su servicio una milicia entendida como “religión de hombres honrados”, en expresión de Calderón de la Barca. No pensaban así los políticos liberales de la Restauración que utilizaban al Ejército y a las Fuerzas de Orden Público al servicio de sus intereses al tiempo que les ataban las manos para cumplir las misiones que les encomendaban y daban pábulo a todo tipo de campañas demagógicas y antimilitaristas.
Una de esas campañas fue el pretexto utilizado en 1909 para desencadenar los sucesos que luego se denominaron de la “Semana Trágica” o la “Semana Sangrienta”. La pequeña zona de influencia que había correspondido a España en el norte de Marruecos ocasionaba más sacrificios que beneficios. Para contrarrestar esta situación comenzó el tendido de un ferrocarril desde Melilla que facilitara la explotación de las minas del Rif. Los indígenas, insumisos tanto a los administradores españoles como al sultán, protagonizaban continuas emboscadas y, con la intención mantener el control en la zona, se decidió el envío de tropas. El Capitán General Primo de Rivera había sido sustituido en el Ministerio de la Guerra por el General Linares quien, en lugar de mandar a Melilla las tropas que aquél tenía preparadas, ordenó movilizar a las dos Brigadas de Cazadores que guarnecían a Madrid y Barcelona, nutriendo sus efectivos con individuos ya licenciados pertenecientes a la reserva activa. Esto produjo lógica inquietud entre las clases populares, aprovechada para su labor agitadora por las propagandas marxistas y anarquistas. Como diría más tarde el popular periodista de izquierdas francés Henri de Rochefort: “Un país en cuyo Parlamento puede decirse sin protesta de nadie, ni aún del Gobierno, lo que dijeron Pablo Iglesias y Lerroux, que afirmaron terminantemente que si surgía nuevamente la guerra los soldados no tomarían las armas, no tiene derecho a quejarse de sus desdichas”.
A la salida de las tropas se produjeron en Barcelona y Madrid graves desórdenes que adquirieron mayor tono el 26 de julio en la ciudad condal donde, frente a la pasividad de las autoridades civiles y militares, tomó la iniciativa Solidaridad Obrera, un movimiento en el que predominaban los anarquistas, aunque contaba con fuertes núcleos socialistas e incluso republicanos de izquierdas. De la huelga pasiva se pasó a un estallido de violencia y, durante siete días, la ciudad quedó en manos de los revolucionarios. Tarrasa, Sabadell, Badalona, Granollers, la Maresma, San Feliú de Guixols y Mataró, secundaron la huelga general revolucionaria y en algunos de esos Municipios se proclamó la República.
Hay coincidencia entre los historiadores en que resulta difícil una explicación coherente de los entresijos de lo ocurrido pero no porque los sucesos tuvieran un carácter espontáneo; más bien porque en Barcelona no hacía falta preparar una revolución que siempre estaba preparada, como dijo el gobernador civil Osorio y Gallardo al presidente del Gobierno Antonio Maura. La historiadora Joan Connelly Ullman atribuye la inspiración a los republicanos radicales de Alejandro Lerroux mientras que otros conceden la primacía al anarquismo. Más que de dos raíces distintas habría que hablar de unos anarquistas influidos y movilizados por la filosofía lerrouxista. El jefe del partido radical escribía: “cuando conocí detalles... me decía con orgullo: ¡son ellos, son mis discípulos!” y en 1906 había lanzado a sus “jóvenes bárbaros de hoy” consignas que se cumplieron literalmente en 1909, en 1934 y en 1936:
«Entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura; destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevarlas a la categoría de madres para virilizar la especie; penetrad en los Registros de la propiedad y haced hogueras con sus papeles para que el fuego purifique la infame organización social; entrad en los lugares humildes y levantad legiones de proletarios para que el mundo tiemble ante sus jueces despiertos.
Hay que hacerlo todo nuevo, con los sillares empolvados, con las vigas humeantes de los viejos edificios derrumbados, pero antes necesitamos la catapulta que abata los muros y el rodillo que nivele los solares [...] No hay nada sagrado en la tierra más que la tierra y vosotros la fecundáis con vuestra ciencia, con vuestro trabajo, con vuestros amores […]
“Escuela y despensa” decía el más grande de los patriotas españoles, Joaquín Costa. Para crear la escuela hay que derribar la Iglesia o siquiera acorralarla o por lo menos reducirla a condiciones de inferioridad.
Para llenar la despensa hay que crear el trabajador y organizar el trabajo.
A toda esa obra gigante se opone la tradición, la rutina, los derechos creados, los intereses conservadores, el caciquismo, el clericalismo, la mano muerta, el centralismo y la estúpida contesura de partidos y programas por cerebros vaciados en los troqueles que fabricaron el dogma religioso y el despotismo positivo.
Muchachos, haced saltar todo eso como podáis; como en Francia, como en Rusia. Cread ambiente de abnegación. Difundid el contagio del heroísmo. Luchad, matad, morir...».
Barcelona era también escenario de una labor subversiva que iba desde las expresiones más radicales promovidas por activistas políticos y sindicales a la existencia de una Escuela catalana obrerista encuadrada en el movimiento libertario. Su expresión más característica fue el movimiento articulado por Francisco Ferrer Guardia en torno a la Escuela Moderna de Barcelona, intento de crear una Escuela generadora de una nueva sociedad que habría de nacer sobre las ruinas del Estado, la Iglesia, el Ejército y la Patria. A su desaparición se hallaba condicionado el progreso y, consecuentemente, cualquier medio era bueno para destruirlos. En el Boletín de la Escuela Moderna podía leerse:
«Veremos siempre al Cristianismo, en el curso de la historia, frente a frente del progreso para destruir su camino; negación de la ciencia porque desmiente el dogma; apoyo firmísimo del absolutismo, de la desigualdad de las clases sociales; opresor de la conciencia humana con el tornillo de su falsa moral; estandarte odioso, a cuya sombra de han cometido todos los crímenes; vampiro siempre sediento al que se han sacrificado millones de víctimas».
En el caso de la política nacional resultó especialmente disolvente entre 1907 y 1909 la actividad del “Bloque de izquierdas” (considerado por algunos historiadores antecedente, “avant la lettre" de los frentes populares) en el que iban de la mano Romanones y Azcárate, Moret y Melquíades Álvarez, Canalejas y Pablo Iglesias. Entre otras virulencias, evitaron una Ley eficaz contra el terrorismo e hicieron imposible la existencia del Gobierno Maura.
Volviendo a los sucesos de la “Semana Trágica”, ya en la convocatoria de la huelga general se atacaba «el envío a la guerra de ciudadanos útiles a la producción, y en general indiferentes al triunfo de la Cruz sobre la Media Luna, cuando se podían formar regimientos de curas y frailes» como queriendo atribuir a la empresa de Marruecos un sentido religioso en el que nadie había pensado y dando un tono de marcado significado laicista que llevaron a las agresiones a iglesias y conventos que se iniciaron el 27 de julio. Ese día los huelguistas asaltaron un convento de maristas en Pueblo Nuevo, resultando un hermano muerto y varios heridos; luego incendiaron la iglesia de San Pablo y las Escuelas Pías de San Antonio. De los conventos fueron expulsadas las monjas y algunas se salvan en el último momento como las Arrepentidas cuya casa fue incendiada con ellas dentro; los religiosos fueron apaleados, el cura de Pueblo Nuevo cazado a tiros... En los cementerios conventuales profanaron las tumbas exhumando las momias…
Aunque Joan Connelly Ullman se ha servido de la Semana Trágica para destacar lo que él considera causas socio-económicas del anticlericalismo en España no deja de ser incoherente con lo ocurrido en Barcelona atribuir el matiz laicista a la consabida explicación simplista de la Iglesia como aliada de la burguesía y simbolo de la riqueza. En primer lugar porque como pone de relieve Romero Maura “cuesta trabajo suponer que los obreros de Barcelona creyeron perseguir metas anticapitalistas al quemar conventos y dejar tranquilos a los patronos” y también porque los huelgistas destruyeron no solamente templos sino las propias instituciones que estaban al servicio de ellos y de sus hijos en la asistencia o la enseñanza. Como es lógico, en estos centros no se favorecía la mentalidad de los activistas de la revuelta social y de los movimientos político-sindicales que respaldaron los sucesos, coincidentes en la idea de que la religión es el opio del pueblo y la nueva sociedad sólo es alcanzable si se elimina a sus representantes.
Si al centenar se aproximó el número de edificios que sufrieron los efectos de la tea revolucionaria, unos setenta eran centros religiosos entre templos, escuelas y conventos; otros muchos fueron saqueados. No tuvieron que sufrir los bancos, ni los teatros, ni los edificios oficiales, ni las sedes de las patronales... sólo las iglesias y conventos. La exclusividad en el ataque a la Iglesia Católica tiene difícil explicación aunque puede dar luz el hecho de que los edificios religiosos no estaban contemplados por la Ley de Jurisdicciones y en su mayoría estos atentados quedaron impunes. Los revolucionarios españoles aprendieron en 1909 algo que se iba a repetir literalmente en 1931 y 1934: que incendiar iglesias y conventos era fácil, bastaban unos litros de gasolina para consumir en pocas horas lo que la devoción y la piedad habían tardado siglos en acumular; que el tiempo del “clero trabucaire” había pasado y los curas, frailes y monjas no se defendían, se limitaban a intentar ponerse a salvo y no tardaría en oírse la voz de quienes se encargaran de tranquilizar a los suyos recordándoles la doctrina del sometimiento al poder constituido y de no dividir a las fuerzas católicas... La historiografía formada a la sombra de la propaganda izquierdista ha hecho creer en la existencia de una Iglesia Católica en pie de guerra pero esa imagen tardaría muchos años en ser real, probablemente cuando ya se había perdido demasiado. Es muy significativo que apenas unos meses después de lo ocurrido en Barcelona, la prensa revolucionaria siguiera atribuyendo los sucesos de la Semana Trágica a una explicable y necesaria reacción contra el “clericalismo”:
“¿Qué nadie esperaba lo ocurrido? Años y años nos hemos pasado algunos procurando que no fructificase la semilla de odios que el clericalismo sembraba, abonándola con persecuciones y calumnias, y no hemos encontrado con unos políticos indiferentes […] y así han crecido y han acaparado y construido conventos las Órdenes religiosas y se han creído los amos y han obrado como tales. Esto ha ido despertando sordas cóleras en el pueblo que se moría de hambre o emigraba a medida que la preponderancia frailuna crecía” (José Nakens, en El Motín, 21-octubre-1909).
Al contrario que las autoridades locales, el Gobierno de Maura reaccionó con firmeza: tropas llegadas de Valencia y Zaragoza restablecieron el orden. El saldo: 78 muertos, medio millar de heridos y 112 edificios incendiados. Las condenas no fueron excesivamente duras en relación a lo ocurrido: de los mas de 1.300 encausados, 214 no fueron habidos; 469 quedaron libres con cargos; 584 fueron absueltos, 59 condenados a penas de prisión, y 17 a pena de muerte, de las que 5 fueron ejecutadas. Como ocurriría más tarde en Octubre de 1934, la propaganda izquierdista iba a convertir al Gobierno en responsable de una represión indiscriminada dejando en la sombra los crímenes de los revolucionarios. La ejecución de Francisco Ferrer fue seguida de una campaña de prensa en España y en el extranjero cuyas últimas raíces detecta Diego Sevilla:
“La Semana Trágica de Barcelona pudo y debió ser una llamada de atención para las izquierdas no revolucionarias. No fue así, y las fuerzas ocultas que trabajan por la destrucción de España precipitan los acontecimientos, cambiando en horas la situación gubernamental y el rumbo definitivo de nuestra Patria. Dio pretexto la ejecución de Ferrer, triste sujeto de escasísimas prendas estimables, pero la masonería movió los hilos para luchar contra España en términos tales que empalidecen campañas recientes”
En el Parlamento, liberales y republicanos aprovecharon la coyuntura para pedir la dimisión de Maura, los propios conservadores no le apoyaron como él hubiera deseado y cuando solicitó la confianza del monarca, Alfonso XIII se la denegó. Como consecuencia de las intrigas políticas que siguieron a la ofensiva revolucionaria, en octubre de 1909 había caído el Gobierno capaz de resolver airosamente una de las más agudas crisis de la España contemporánea.
La trascendencia del hecho radica en que, al mismo tiempo, se cerraban las puertas al intento de renovación emprendido por Antonio Maura al hacer suyo el programa regeneracionista y llegar al Gobierno en 1907. Lo que pretendía era un movimiento de aproximación mutua entre el Estado y el pueblo que rompiera la pesada herencia del siglo XIX que había llevado, entre tantos otros a Baroja a hablar de un “grupo de políticos que miraba al Estado como si fuera una finca”. El Estado tenía que aproximarse al pueblo haciéndose entender, creando unas instituciones y unos organismos que fuesen intermediarios al servicio del pueblo y, al mismo tiempo, los gobernados tenían que adquirir conciencia de su dignidad de ciudadanos, considerando a lo público como algo propio. Para conseguirlo, Maura pretendía asestar un golpe certero a las oligarquías partidistas mediante una Ley de Administración Local descentralizadora pero los intereses en juego se movilizaron y aprovecharon los sucesos posteriores a la “Semana Trágica” para obtener de Alfonso XIII el relevo del político reformista.
Por eso, aquella Semana, dejando aparte los sucesos lamentables que en ella tuvieron lugar, es el resumen de la tragedia que escondía en su seno el propio sistema liberal vigente que destruía o mandaba al ostracismo a los hombres que tenían verdadera capacidad de gobierno. Es lo que ocurrió con Antonio Maura, apartado por las conspiraciones de los partidos, Canalejas y Dato, ambos presidentes del Consejo de Ministros, asesinados en atentados terroristas.
La Coronación de Alfonso XIII en 1902 abrió paso a una etapa de 29 Gobiernos, dos presidentes asesinados, tres atentados contra el Rey, innumerables contra otros, varios movimientos revolucionarios, un descalabro militar en Marruecos y proclamación de una Dictadura, único paréntesis de paz y progreso, que daría paso a dos Gobiernos que desembocan en el destronamiento del Rey y el hundimiento de una Monarquía secular convertida en un simulacro que “cayó de su sitio sin que entrase en lucha siquiera un piquete de alabarderos” como diría después José Antonio Primo de Rivera.
Las luchas intestinas llevaron a la Nación a un escepticismo y una repugnancia por lo político al tiempo que, si en el siglo liberal se produce en gran escala la multiplicación de los bienes, se multiplican al mismo tiempo las miserias porque a los progresos técnicos y materiales (muy limitados en el caso de España) no siguió un desarrollo paralelo los progresos morales.
Ahora bien, la incapacidad para una renovación que (estiman algunos) se hubiera producido mediante la integración de las fuerzas al margen del turno articulado por los partidos mayoritarios lleva a la historiografía hoy dominante a silenciar que el movimiento obrero revolucionario y el republicanismo tenían en común su hostilidad al régimen liberal y la resolución de destruir el sistema. Además, todos estos grupos eran escasamente representativos pero disfrutaban de libertad para organizarse, hacer propaganda y presentarse a elecciones al tiempo que la presión utópica y mesiánica de sus doctrinas y el frecuente recurso a procedimientos ilegales y violentos les otorgaba una gran capacidad perturbadora que iba a frustrar definitivamente los intentos de modernización de un régimen político que alimentaba a quienes iban a terminar por destruirlo.
Tragedia de un tiempo histórico cuyas enseñanzas se resisten a aprender los españoles amordazados por una casta política y de intereses mucho más sutiles y eficaces que en 1909.
Referencias bibliográficas de las obras consultadas
- ANDRÉS-GALLEGO, José, «Sobre las formas de pensar y de ser» en “Historia General de España y América. XVI-2. Revolución y Restauración (1868-1931)”, Rialp, Madrid, 1982, 283-382
- COMELLAS, José Luis, “Del 98 a la Semana Trágica 1898-1909 (Crisis de conciencia y renovación política)”, Biblioteca Nueva, Madrid, 2002.
- CONNELLY ULLMAN, Joan, “La Semana Trágica. Estudio sobre las causas socio-económicas del anticlericalismo en España (1898-1912)”, Ariel, Barcelona, 1972.
- SECO SERRANO, Carlos, “La España de Alfonso XIII”, RBA, Barcelona, 2005.

miércoles, 29 de julio de 2009

LOS REPUBLICANOS ASESINADOS POR LA REPUBLICA

EL 14 DE ABRIL DE 1964 EL ABC (DE ENTONCES) PUBLICÓ EL SIGUIENTE COMENTARIO:
Las llamadas milicias populares que el Gobierno de la República armó y que inmediatamente habrían de desbordarle no se detuvieron, en la eliminación violenta de sus enemigos políticos, ante los republicanos históricos. Nombres prestigiosos, jefes de partido, ex ministros, diputados, como los que aparecen en esta página, prohombres que tanto contribuyeron a la instauración de aquel régimen, caían a mano airada, asesinados en las sacas de las cárceles del Madrid rojo.


GERARDO ABAD CONDE, ministro de Marina en enero de 1935 con el gobierno de Lerroux. Asesinado por los rojos en los sótanos de Porlier en agosto de 1936.


JOSÉ MARTÍNEZ DE VELASCO, jefe del Partido Agrario, ministro sin cartera en octubre de 1934. En septiembre de 1935, ministro de Agricultura e Industria con el gobierno de Chapaprieta. Muerto en agosto de 1936, en el asalto a la Cárcel Modelo.


MANUEL RICO AVELLO, alto comisario de España en Marruecos, ministro de la Gobernación en 1933 con el gobierno de Martínez Barrios. Asesinado también en la Cárcel en aquel mes de agosto.

RAMÓN ÁLVAREZ VALDÉS, ministro de Justicia en 1933 con el gobierno de Lerroux y diuptado a Cortes en 1936. Víctima de las turbas en la misma ocasión cuando se hallaba detenido


MELQUÍADES ÁLVAREZ, jefe del Partido Republicano y Liberal Demócrata. Presidente del Congreso de los Diputados en el año 1923. Asesinado en agosto de 1936, en la Cárcel Modelo.


RAFAEL SALAZAR ALONSO, del Partido Republicano Radical, ministro de la Gobernación en noviembre de 1933, con el gobierno de Samper. Fusilado en la Cárcel Modelo el 23 de septiembre de 1936.

sábado, 25 de julio de 2009

Himno a Santiago Apóstol en la Liturgia Hispánica



HIMNO PARA EL DIA DE SANTIAGO APOSTOL

AUTOR: BEATO DE LIEBANA, SIGLO VIII.

Traducción al castellano por D. José Fernández Arenas.

¡OH VERBO DE DIOS, PRONUNCIADO POR LA BOCA DEL PADRE,

CREADOR Y VERDADERO PRINCIPIO DE LAS COSAS

AUTOR PERENNE, LUZ ORIGEN DE LA LUZ,

ALUMBRADO POR EL VIENTRE DE LA GLORIOSA VIRGEN,

CRISTO, TU REALMENTE NUESTRO ENMANUEL!

REY Y SACERDOTE, EN CUYO HONOR BRILLAN LAS SAGRADAS PIEDRAS

QUE SON "TRES POR CUATRO": EL ÓNICE, EL AGATA,

EL BERILO, EL ZAFIRO, EL CARBÚNCULO,

Y LA AMATISTA, LA SARDÓNICA, EL TOPACIO,

LA ESMERALDA, EL JASPE, EL LIGURIO Y EL CRISÓLITO.

PUES PUNTUALMENTE EL SOL CON LAS GEMAS -EL DIA

BRILLANDO DOCE HORAS, LAS MEJORES PERLAS-

AVANZA, AHUYENTADAS YA LAS TINIEBLAS DEL MUNDO;

Y LOS CANDELABROS QUE SOBRE TI DESCANSAN

CENTELLEAN CON LAS LAMPARAS DE LOS "DOS POR SEIS" APÓSTOLES:

PEDRO EN ROMA, SU HERMANO EN ACAYA,

TOMAS EN LA INDIA, LEVI EN MACEDONIA,

SANTIAGO EN JERUSALEN Y ZELOTES EN EGIPTO,

BARTOLOME EN LICAONIA, JUDAS EN EDESSA,

MATÍAS EN JUDEA Y FELIPE EN LA GALIA;

DESPUES, LOS GRANDES HIJOS DEL TRUENO

RESPLANDECEN, HABIENDO ALCANZADO, A RUEGOS DE SU ÍNCLITA MADRE,

AMBOS CON TODO DERECHO LOS HONORES SUPREMOS,

GOBERNANDO SÓLO JUAN EL ASIA, A LA DERECHA,

Y SU HERMANO HABIENDO CONQUISTADO ESPAÑA.

RECOSTADOS EN EL PECHO INOCENTE DEL ILUSTRE MAESTRO

A LA DERECHA UNO ES ATRAIDO A LA ALIANZA DE PAZ,

A LA IZQUIERDA EL OTRO PARA SER AJUSTICIADO,

Y AMBOS HABIENDO ELEGIDO POR DOS VECES LAS ARRAS DEL REINO,

CORONADOS SE APRESURAN A LA GLORIA DEL CIELO:

LLEVADO AQUEL JUAN, GLORIOSO, AL PREMIO,

ELEGIDO POR ÉSTE LA TÚNICA DEL MARTIRIO DE CRISTO,

EL LLAMADO SANTIAGO DE ZEBEDEO,

CUMPLIENDO EL APOSTOLADO EJEMPLARMENTE

ARREBATA VICTORIOSO LOS ESTIGMAS DE LA PASIÓN.

Y CAPTURANDO ÉL CON EL FAVOR DIVINO

A LOS CULPABLES MAGOS, REPRIMIENDO LAS IRAS DE LOS DEMONIOS,

CASTIGA EL VENENO DE SUS ÉMULOS;

Y AL FINAL, VIGOROSO, DA AL ESTÚPIDO UNA RESPUESTA INSIGNE

Y AL PENITENTE UN CORAZÓN CRÉDULO.

ATADO, CUMPLIDOR DEL DESEO DEL ENFERMO

QUE SOLICITA CON INSISTENCIA SU PROVECHOSA AYUDA,

MANIFIESTA AL QUE LE PIDE LOS CARISMAS DE LA FE,

Y CON EL ESTANDARTE DE LA PAZ ( LE DA) LA SALVACION ABUNDANTE

Y EJECUTANDO CON LA ESPADA SE ASEGURA LA GLORIA.

¡OH! VERDADERAMENTE DIGNO Y MAS SANTO APÓSTOL,

QUE REFULGES COMO AUREA CABEZA DE ESPAÑA,

NUESTRO PROTECTOR Y PATRONO NACIONAL,

EVITANDO LA PESTE, SÉ DEL CIELO SALVACIÓN,

ALEJA TODA ENFERMEDAD, CALAMIDAD Y CRIMEN.

MUESTRATE PIADOSO PROTEGIENDO AL REBAÑO A TI ENCOMENDADO

Y SE MANSO PASTOR PARA EL REY, EL CLERO Y EL PUEBLO;

QUE CON TU AYUDA DISFRUTEMOS DE LOS GOZOS DE LO ALTO,

QUE NOS REVISTAMOS DE LA GLORIA DEL REINO CONQUISTADO,

QUE POR TI NOS LIBREMOS DEL INFIERNO ETERNO.

CONCEDENOS TE ROGAMOS, ¡OH TRINIDAD!,

QUE LLENAS CON TU PODER, SOLO, TODA LA MAQUINARIA DEL MUNDO,

A QUIEN CORRESPONDE LA ALABANZA Y LA CLEMENCIA ETERNAS,

EL PODER PERENNE, LA INMENSA GLORIA

Y EL HONOR PERPETUO ABUNDANTEMENTE POR LOS SIGLOS.

Tomado de:
http://www.rutavadiniense.org/paginas/beato/o_dei_verbum.htm